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HOMENAJE.
Josu Jon Imaz atiende el discurso de Iñigo Urkullu
durante el acto político en memoria de José
Antonio Agirre en Getxo. / EFE
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partidos replican a ETA que «el único»
gesto necesario es su final
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El
Correo, 22 de marzo de 2004
Los
socialistas ratificarán hoy que el plan Ibarretxe es
«inasumible», al abrirse su debate parlamentario
La
iniciativa se discute, 5 meses después de su presentación,
en un nuevo escenario político
LOURDES
PÉREZ/BILBAO
El Gobierno tripartito de
Juan José Ibarretxe registró en el Parlamento
vasco el pasado 25 de octubre -aniversario del Estatuto de
Gernika- su propuesta para avanzar hacia un nuevo marco político
que consagre la libre adhesión de Euskadi a España.
Hoy, casi cinco meses después, el plan Ibarretxe echa
a andar de forma efectiva con el debate de las enmiendas en
la comisión de Instituciones e Interior, sin que el
tiempo transcurrido desde la aprobación del texto por
el lehendakari y su Gabinete haya servido para tender un solo
puente en el abismo que separa al Ejecutivo de las dos principales
fuerzas de la oposición, PP y PSE.
Los socialistas, hacia los
que se han girado todas las miradas tras su victoria electoral,
acudirán esta mañana a la Cámara para
exigir la devolución del proyecto al Gobierno y dejar
sentado que continúa siendo inasumible para ellos,
a menos que Ibarretxe los reconduzca «hacia una reforma
estatutaria» exclusivamente.
La evidente ralentización
con la que se inicia la discusión parlamentaria no
altera el calendario que se ha autoimpuesto el presidente
vasco, que pretende que el Pleno de la Cámara se pronuncie
en septiembre y, en caso de que haya acuerdo, sancionar la
decisión en la primavera de 2005 con una consulta popular,
con la connivencia previa o no de las Cortes españolas.
No obstante, la remolonería que registra este comienzo
de debate sí va a tener un efecto porque el lehendakari
parece encontrarse ahora, una vez pasado el 14-M, ante un
escenario político más benigno que si el PP
conservara el poder.
Nada más alzarse con
la victoria en las urnas, José Luis Rodríguez
Zapatero expresó su disposición a recuperar
el diálogo institucional con el jefe del Ejecutivo
de Vitoria, un ofrecimiento para normalizar relaciones -respondido
con satisfacción por el aludido- que los socialistas
creen compatible con su férreo rechazo al proyecto
«rupturista» de Ibarretxe. Junto a ese talante
más conciliador del nuevo presidente del Gobierno,
el PSE de Patxi López ha cosechado unos resultados
electorales lo suficientemente buenos como para poder reafirmarse
en su propia estrategia, libre de subordinaciones al PP. Así,
una de las interrogantes que se abren hoy en el Parlamento
es si los grupos mantendrán su fuerte confrontación
o suavizarán el tono, pese a sus discrepancias.
Replanteamientos
Eso es, a priori, lo máximo
que cabe esperar, porque ni el lehendakari ni el PNV han dado
muestras de replantearse sus objetivos y tampoco la oposición
va a modificar su negativa a aceptar el plan Ibarretxe. El
presidente del PSE, Jesús Eguiguren -encargado de defender
su enmienda de totalidad-, reiteró ayer que el proyecto
«no es asumible» tal y como está redactado
y que «la única fórmula» para emprender
cualquier negociación es «reconducir el debate
hacia una reforma estatutaria». «Vamos a pedir
con claridad la devolución del proyecto al Gobierno
para que empiece de cero», apostilló a este periódico
Rodolfo Ares.
Mientras los socialistas vuelven
a abogar por explorar las «potencialidades del Estatuto»,
el PP vasco aseguró ayer que respaldará al Gobierno
de Zapatero para hacer frente «al desafío nacionalista,
venga de la mano de ETA o de Ibarretxe». En un acto
de homenaje al lehendakari Agirre celebrado en Getxo, el líder
del PNV, Josu Jon Imaz, incidió en que es la hora de
hacer «política con mayúsculas»
e incentivar el diálogo, al tiempo que reivindicó
una «reformulación del Estado» que reconozca
las distintas nacionalidades y «respete la voluntad»
de Euskadi.
Así llegan los partidos
al debate de hoy, con la incógnita, una vez más,
de lo que hará Batasuna: si evita o no la devolución
del plan al Gobierno. Si SA se alinea con el tripartito -algo
que PP y PSE dan por hecho- o si el presidente de la comisión,
el peneuvista Rubalkaba, cumple su amago del jueves y cambia
el método de votación, ensancharía aún
más la distancia entre Ibarretxe y la oposición.
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