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El
presidente del PNV, Josu Jon Imaz, sigue las elecciones junto
a otros miembros de la Ejecutiva de su partido.TELEPRESS
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ABC,
16 de marzo de 2004
Los
nacionalistas vascos instan al PSOE a dialogar sobre el plan
Ibarretxe
M.
ALONSO
BILBAO.
Todos los partidos nacionalistas vascos coincidieron ayer
en celebrar la victoria del PSOE en las elecciones generales
y en instar a José Luis Rodríguez Zapatero a
negociar una nueva «arquitectura institucional»
del Estado.
El
presidente de la ejecutiva del PNV, Josu Jon Imaz, se apresuró
a poner el plan Ibarretxe sobre una hipotética mesa
de diálogo y a considerar fundamental el desarrollo
de lo que calificó como «apuntes de la Constitución
sobre las nacionalidades», puntualizando que «el
reconocimiento de la diversidad nacional sería importante
para un acuerdo entre la sociedad vasca y el Estado español»
y para lo que consideró como «el encaje de Euskadi
en un Estado plurinacional».
Imaz
instó a Zapatero a «plantear su estrategia sobre
cómo concibe el Estado español, si de una forma
plurinacional o con otro modelo», mientras que otros
dirigentes de su partido, como Iñigo Urkullu, definían
las expectativas del PNV respecto al futuro gobierno socialista
como «una ocasión inmejorable para configurar
la arquitectura institucional del Estado español en
una etapa que no acabó hace quince años».
Desde
Eusko Alkartasuna se lanzó ayer un mensaje paralelo
al del PNV, instando a Zapatero a dialogar con los nacionalistas
y a «respetar la voluntad mayoritaria del pueblo vasco»,
en alusión a un referéndum del que, como propone
el plan Ibarretxe, quedarían excluidos el resto de
los españoles. La presidenta de EA, Begoña Errazti,
aclaró, por si cabía alguna duda, que su objetivo
final es «un Estado vasco independiente».
Idéntico
discurso pronunció el dirigente de la ilegalizada Batasuna
Arnaldo Otegi, quien emplazó a José Luis Rodríguez
Zapatero a «abrir un proceso de diálogo con el
pueblo vasco que le permita decidir en libertad». La
alegría expresada públicamente por los partidos
nacionalistas vascos por la derrota electoral del PP fue traducida
por los socialistas vascos como «un factor importante
de relajación en la crispación política
del País Vasco», según dijo José
Antonio Pastor, secretario general del PSE de Vizcaya.
Pero
no hubo contrataque del PP a las descalificaciones del PSE,
sino que el presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz, sumó
los escaños constitucionalistas en el País Vasco,
afirmando que serían once diputados vascos los que
constituirían «un freno para el plan Ibarretxe»,
frente a los ocho que tendrán los nacionalistas vascos
en el Congreso para defenderlo, siete del PNV y uno de EA.
Estrategia
de crispación
La
derrota de Jaime Mayor Oreja en Álava, donde la candidatura
popular fue superada por la socialista, fue destacada ayer
por el PNV, cuyo presidente, Josu Jon Imaz, estimó
que debería servir para «hacer una reflexión
sobre la posición de la sociedad vasca ante su estrategia
de tensionamiento, crispación y uso de la violencia
con fines electorales».
La
sociedad vasca no tuvo en cuenta a la hora de votar que en
estos momentos prácticamente no hay «kale borroka»
en la Comunidad autónoma, ni que ETA está más
debilitada que nunca como resultado de la política
antiterrorista del PP, basada en el final de la impunidad.
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