LOURDES PÉREZ/BILBAO
El período de deshielo abierto entre los socialistas y el lehendakari tras el triunfo electoral de José Luis Rodríguez Zapatero parece haber tocado a su fin, a tenor del agrio cruce de declaraciones protagonizado por Ibarretxe y el PSE en el arranque de un curso político que culminará con la celebración de los comicios autonómicos. Patxi López ofreció ayer su primera rueda de prensa forzado, según dijo, por las «desafortunadas» manifestaciones efectuadas la víspera por el presidente vasco, quien anunció que no dirá «ni media palabra» sobre el proyecto de reforma estatutaria de los socialistas mientras éstos no lo presenten en el Parlamento. Unas palabras que López atribuyó al «nerviosismo» de Ibarretxe, a quien culpó en exclusiva del «bloqueo» del país por seguir «empeñándose» en su plan sin atender «otras fórmulas posibles».
Visiblemente molesto, el secretario general del PSE acusó al lehendakari de actuar conforme al «guión» escrito por el PNV y con su «estilo habitual». «Críticas mil, autocrítica cero», resumió López, quien enfatizó que es Ibarretxe el «máximo responsable de tener dividido al país». Y respondió al emplazamiento del jefe del Gobierno vasco reiterando que su partido mantendrá la enmienda a la totalidad ya formalizada y que, en ningún caso, trasladará a la Cámara como alternativa la reforma estatutaria que ultima Emilio Guevara. Lo justificó con dos argumentos: participar ahora en una negociación parlamentaria significaría «legitimar un planteamiento tremendamente perjudicial para la sociedad vasca»; y eso supondría también, según López, caer en el mismo «error» que Ibarretxe al defender un proyecto «articulado, cerrado» y «unilateral», cuando el objetivo debe ser labrar consensos previos que puedan favorecer el acuerdo.
Dado que ni el PSE ni el PP van a sumarse a ninguna negociación sobre la base del plan del lehendakari, el debate de enmiendas, al que el presidente vasco concede una gran trascendencia, quedará limitado así a las tres fuerzas del Gobierno y a la ilegalizada Batasuna. Ante este horizonte, y cuestionado sobre si da por definitivamente estancada la situación política hasta la convocatoria de las autonómicas, Patxi López responsabilizó al lehendakari del bloqueo por «empeñarse» en que sea «exclusivamente» su proyecto el que defina la «agenda», sin querer «ni hablar de otras fórmulas posibles para dar respuesta a lo que la sociedad necesita».
En un nuevo intento de dar la vuelta a una afirmación recurrente de Ibarretxe -que su plan es el único que está encima de la mesa parlamentaria-, López recordó la defensa de 'más estatuto' propugnada por su grupo hace dos años en la comisión de autogobierno. «Tampoco el lehendakri dijo ni media palabra», censuró el dirigente socialista, antes de reprochar al jefe del Ejecutivo de Vitoria que sólo dé importancia a sus tesis de manera «machacona y artificial». «No tiene ningún derecho a imponer a los demás la forma en que han de presentar ante la ciudadanía sus proyectos», apostilló en 'Radio Euskadi' Emilio Guevara, quien reiteró que la reforma que está diseñando se incluirá en los compromisos del PSE de cara a las autonómicas.
«Cinismo»
El ex militante del PNV contrapuso el «equivocado» procedimiento impulsado por Ibarretxe al que pretenden seguir los socialistas, parejo al modelo catalán. Una vía a la que también aludió ayer el líder del PSE guipuzcoano, Miguel Buen, para denunciar el «cinismo» del lehendakari y constatar que el camino emprendido en Cataluña es «incompatible» con su plan tanto en el «método» como en la «filosofía». Aún más duro, López aseguró que Ibarretxe no desea un verdadero diálogo, sino desencadenar un «'Lizarra dos'» sólo con Batasuna y «dejando fuera a la mitad del país».
Ese reproche fue el corolario de una acre sucesión de críticas al presidente vasco, al que el secretario general del PSE descalificó por «echar cortinas de humo» sobre los proyectos ajenos, por cubrirse con «la careta del diálogo» hasta convertirse en «un monólogo parlante» y por aplicar «como Aznar el 'o conmigo o contra mí'». Junto a ello, desechó que Ibarretxe achaque «electoralismo» al PSE cuando él «lleva una legislatura en campaña pagada con el dinero de todos» y advirtió de que no irá «a rastras» de los nacionalistas.
La víspera, el lehendakari había recomendado a los socialistas que no se pongan nerviosos. Ayer, López dijo ver en el mismo estado a Ibarretxe porque «el PSE está conectando con la sociedad». Y le emplazó a aclarar si considera «'contaminados'» o no los votos de Batasuna; si aceptará el rechazo de las Cortes a su plan o «se saltará la legalidad» como «en las repúblicas bananeras» o «las dictaduras»; y si se implicará en la construcción de la España plural u optará «por el rancho aparte con la insolidaridad más absoluta».