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ENCUENTRO. Carlos Urquijo y el lehendakari se saludan momentos antes de comenzar su reunión, celebrada en la sede de la Presidencia del Gobierno vasco. / IOSU ONANDIA

 



 

El Correo, 4 de febrero de 2004

ENCUENTRO CON EL DELEGADO DEL GOBIERNO

Ibarretxe pide una reunión con Aznar, pero Urquijo le exige «gestos previos»

El delegado del Gobierno constata que existen «profundas diferencias» con el Ejecutivo vasco, porque «no tenemos las mismas prioridades» «Urquijo no aclara si respeta las ideas del lehendakari», replica Azkarate

ÓSCAR B. DE OTÁLORA/VITORIA

El lehendakari Juan José Ibarretxe aprovechó ayer la primera reunión con el nuevo delegado del Gobierno en el País Vasco, Carlos Urquijo, para solicitarle de manera oficial que pida una entrevista al presidente del Gobierno en su nombre. Según explicó la portavoz del Ejecutivo autónomo, Miren Azkarate, este encuentro tendría como objetivo «restablecer unas relaciones normalizadas» entre las principales autoridades de España y la comunidad autónoma vasca. «Nuestro deseo es que la cita se celebre a la mayor brevedad posible», apremió la consejera Azkarate.

Aznar y Ibarretxe no se entrevistan desde junio de 2000, sin que desde esa fecha se hayan producido acercamientos entre ambos Gobiernos; por contra, la incomunicación en las relaciones entre Madrid y Vitoria ha ido en aumento. En este sentido, la propia reunión entre Urquijo y Ibarretxe suponía ya una novedad. Pese a que entre la Lehendakaritza y la Delegación del Gobierno apenas distan una decena de metros, los inquilinos de ambas sedes no se habían reunido ni una sola vez en los últimos siete años. La cita de ayer evidenció, no obstante, la enorme distancia política que les separa.

La respuesta de Urquijo a la petición de Ibarretxe ya estaba sobre la mesa nada más finalizar su reunión con el lehendakari. En su declaración ante los medios de comunicación, el nuevo delegado del Gobierno había asegurado que «la normalización de relaciones» -evitó citar especificamente la petición de entrevista- sólo sería posible si, «previamente, el Gobierno vasco hace gestos que permitan crear un clima positivo». Urquijo no avanzó cuáles deberían ser estos gestos, pero sí explicó que ese ambiente favorable que pueda dar lugar a un encuentro «no se logra con intentos de desbordar el marco jurídico mediante una ofensiva nacionalista», en referencia al plan Ibarretxe. Para el nuevo representante de la Administración central, no le corresponde al Gobierno Aznar dar el primer paso, sino que es el propio Ibarretxe quien debe «tomar la iniciativa y decidir qué es lo que tiene que hacer».

A la hora de ofrecer su valoración sobre el contenido del encuentro con el jefe del Ejecutivo de Vitoria, que apenas duró media hora, Urquijo fue tajante al asegurar que se habían evidenciado «profundas diferencias». Según el delegado, «la prioridad de cualquier Gobierno debe ser derrotar a ETA y asfixiar políticamente a quienes apoyan al terrorismo». «Y en la reunión se ha podido ver que no tenemos las mismas prioridades», se lamentó. En su opinión, frente a la urgencia de la lucha antiterrorista, el principal objetivo del gabinete que preside Ibarretxe es «un plan que no contribuye a la convivencia, sino que la perjudica; que no contribuye a la cohesión de los vascos, sino que los divide; y que no mejora su bienestar, sino que lo pone en peligro». Carlos Urquijo adelantó que el tono de la reunión le había dejado muy claro «que el lehendakari no tiene intención de rectificar a corto plazo».

Protocolo

La portavoz del Gobierno vasco ofreció otra versión del encuentro. «El nuevo delegado del Gobierno continúa sin aclarar si respeta las ideas del lehendakari, aunque no las comparta. El Gobierno vasco respeta las ideas del señor Aznar, aunque no las comparta», manifestó.

Azkarate insistió también en marcar claramente el contexto de la reunión y precisó que no se trataba de una mera cita «de protocolo». «El lehendakari es el representante ordinario del Estado en la comunidad autónoma, como establece el Estatuto, mientras que Carlos Urquijo es el delegado del Gobierno del PP», indicó. La portavoz del Gabinete Ibarretxe se quejó, en este sentido, de que el Ejecutivo central «se niegue a hablar y a dialogar con el lehendakari» y volvió a insistir en que las puertas de Lehendakaritza «estarán siempre abiertas», un mensaje lanzado repetidamente en las últimas fechas.