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PAZ. El obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, estrecha la mano del lehendakari Ibarretxe durante la misa. / AP

 

 

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EL CORREO, 10 de septiembre de 2004

Ibarretxe dice que Zapatero no ha resuelto «ninguno» de los problemas que dejó el PP

Afirma que el jefe del Gobierno «tiene todo por demostrar» y le exige «valentía más allá de las sonrisas» Reclama a los socialistas vascos que «se dejen de milongas» y lleven su propuesta al Parlamento

LUIS SALA/BILBAO

Ibarretxe sigue adelante. El lehendakari tiene muy claro el camino a recorrer en la recta final de esta legislatura y no piensa desviarse ni un ápice. Ayer mismo, al término de la tradicional misa en el santuario de Aránzazu con motivo de la festividad de la patrona de Guipúzcoa, el presidente vasco volvió a fijar el rumbo político de los próximos meses: debatir y votar su plan en el Parlamento vasco y, «en última instancia», que la ciudadanía sea consultada sobre el mismo en referéndum. «Eso es a lo que me comprometí, di mi palabra a la sociedad vasca, y eso es lo que vamos a hacer». Así de simple. Todo lo demás, a juicio de Ibarretxe, es «ruido» que hacen los otros partidos y, especialmente, los socialistas.

A la misma hora en que José Luis Rodríguez Zapatero se felicitaba por haber recuperado un clima de diálogo con el PNV tras su entrevista del miércoles con Josu Jon Imaz en La Moncloa, el lehendakari reclamaba al presidente del Gobierno «valentía política más allá de las sonrisas» y aseguraba que el PSOE, «hoy por hoy, tiene todo por demostrar» en su relación con la Administración vasca.

Ibarretxe admitió que «hay un nuevo talante», pero echó en cara a Zapatero que los ejecutivos de Vitoria y Madrid sigan enfrentados en «los mismos problemas que teníamos antes con el PP, sin haber solucionado ninguno de ellos». Un diagnóstico que comparte la vicelehendakari Idoia Zenarruzabeitia, quien en la clausura de los cursos de verano de la UPV en San Sebastián denunció el «injustificado» retraso en la construcción de infraestructuras claves para el desarrollo de Euskadi por la negativa del Gobierno central a transferir competencias al País Vasco.

No obstante, Ibarretxe guardó sus mejores dardos dialécticos para los socialistas vascos y para el acto de proclamación de Patxi López como candidato a lehendakari que el PSE-EE celebrará el domingo en el Palacio Euskalduna de Bilbao, con la presencia de Rodríguez Zapatero. Recordó que el solar que ahora ocupa el palacio de congresos albergó en el pasado «un astillero cerrado por parte del Gobierno español, que ha sido recuperado para Euskadi y para el mundo a través de una obra que nos ha costado muchos miles de millones, fundamentalmente a las instituciones vascas».

El lehendakari recomendó a los socialistas que «se dejen de milongas y actos electorales» que ahora no tocan y aseguren el futuro de La Naval de Sestao, astillero público que deberá afrontar en los próximos meses una profunda reconversión. En este sentido, avanzó que el Gobierno vasco apoyará un plan que mantenga la actividad y apueste por la continuidad de la empresa, pero se opondrá con rotundidad «a las decisiones de cierre que se están tomando, por cierto aprovechando el verano o dos horas antes de comenzar el verano», apuntó.

De cara al periodo de sesiones que se abrirá el próximo 24 de septiembre en el Parlamento con el debate de política general, según la intención que el presidente de la Cámara vasca, Juan María Atutxa, comunicó ayer a los miembros de la Mesa, Ibarretxe insistió en que ha llegado la hora de que cada formación presente sus propuestas de autogobierno en sede parlamentaria, algo que los socialistas ya han dicho que no harán porque entienden que la vía elegida por el lehendakari para sacar adelante su plan soberanista impide alcanzar el amplio consenso que necesita cualquier reforma del marco jurídico-político fijado en el Estatuto de Gernika.

El jefe del Ejecutivo vasco les reprochó esta actitud electoralista, a su juicio, y les recordó que «no es hora de elecciones. Que se dejen de presentar programas y candidatos. Lo que tenemos que hacer fundamentalmente es trabajar». Con todo, se mostró «tranquilo», con «fuerzas» y con «todas las ilusiones» para afrontar esta última parte de la legislatura. «Vamos a debatir, vamos a votar y, en última instancia, seremos nosotros mismos, cada uno de los ciudadanos y ciudadanas, los que tomemos las decisiones».