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El
Diario Vasco, 24 de febrero de 2004
El
plan Ibarretxe acarreará «más paro e impuestos»,
según el estudio de Buesa
El
informe señala que la secesión puede reducir
el PIB en un 20%, quebrar las pensiones y destruir 178.000
empleos El profesor presentó el libro realizado por
16 economistas
DV
Y AGENCIAS./MADRID
Un estudio elaborado por dieciséis
profesores de Economía de diferentes universidades
españolas concluye que la aplicación del plan
Ibarretxe y la «secesión» del País
Vasco conllevarían una mayor tasa de desempleo, una
inevitable subida de impuestos y la quiebra del sistema de
pensiones, todo dentro del empeoramiento general de los servicios
públicos para los vascos, según el informe.
Los resultados de este trabajo,
dirigido por el catedrático de Economía Aplicada
de la Complutense Mikel Buesa, hermano del parlamentario socialista
asesinado por ETA Fernando Buesa, están recogidos en
el libro Economía de la secesión (El proyecto
nacionalista y el País Vasco). La obra, impulsada por
el Instituto de Estudios Fiscales, fue presentada ayer en
la sede de dicha institución por Buesa y el consejero
del Tribunal de Cuentas, Juan Velarde.
Ocho son las principales conclusiones
de este grupo de destacados economistas. Comenzando por el
desempleo, concluyen que la separación de Euskadi del
resto de España provocaría la destrucción
de entre 89.000 y 178.000 puestos de trabajo, lo que haría
que la tasa de desempleo en Euskadi ascendiese hasta alcanzar
entre el 19 y el 29%.
Costes arancelarios
Las razones de esta fuerte
subida del paro estarían, según el profesor
Buesa, en la aparición de las fronteras y los consecuentes
costes arancelarios y de exportaciones. De este modo, añadió,
«una parte de las empresas más relevantes»
abandonarían el País Vasco, perdiéndose
entre el 10 y el 20% del PIB.
Las pensiones serían,
según las conclusiones del estudio, las grandes perjudicadas
por la independencia. Los autores concluyen que el sistema
no se sostendría fuera de España. Parten del
hecho de que la población vasca está envejecida
y su mercado de trabajo genera menos empleo que el del resto
de España, por lo que ya soporta un déficit
importante.
Asimismo, un País Vasco
independiente debería asumir las competencias que ahora
son del Estado español. La diferencia entre lo que
los autores han calculado que deberían gastar (10.659
millones de euros) y lo que dejarían de ingresar al
Estado español (6.474 millones) conllevaría
un déficit de 4.185 millones, un 9,3 % del PIB.
En el plano comercial, tres
profesores de la Universidad de Valencia han calculado la
relación entre Euskadi y el resto de España,
y han concluido que el comercio del País Vasco con
el resto de autonomías es entre 11 y 16 veces mayor
que con cualquier país. Así, entienden que el
mercado español es «de difícil sustitución»
para la economía vasca.
La moneda ocupa otro de los
capítulos del libro. Se expone que el Gobierno Vasco
debería crear una moneda independiente, que el economista
decidió llamar 'eusko', con costes de transacción
que ascenderían a un 1% del PIB al año. Otro
asunto sería el ingreso en la zona euro, ya que los
criterios de Maastricht lo retrasarían en varios años,
y eso siempre que el hipotético Estado vasco fuese
aceptado en la Unión Europea.
Abandono de empresas
También hay un capítulo
dedicado al efecto del terrorismo en la economía vasca
de los últimos treinta años. La conclusión
es que la acción de ETA ha hecho perder a Euskadi un
25% de su PIB. La razón es que la inversión
productiva, según los autores, es «muy sensible»
al terrorismo.
Esta relación queda
patente en otro apartado dedicado a las empresas del País
Vasco. Según el estudio, el plan Ibarretxe es rechazado
por el 55% de las mismas, frente al 10% que se declara a favor.
De las empresas encuestadas, el 25% contempla abandonar el
País Vasco. Los autores del informe no especificaron
cuántas empresas respondieron a la encuesta para elaborar
este informe. El estudio preliminar realizado el pasado octubre
recogía que de un universo de 976 empresas se obtuvieron
78 respuestas válidas.
Buesa, que entre sus agradecimientos
incluyó al presidente Aznar, recordó unas palabras
del ex presidente del PNV, Xabier Arzalluz, cuando, según
el economista, dijo: «Los nacionalistas estamos dispuestos
a pagar cualquier precio para desarraigar de una vez la ocupación
española, incluso nos avendríamos a un descenso
del nivel de vida». Buesa denunció que «los
riesgos económicos no importan a los secesionistas».
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