| El
Diario Vasco, 23 de marzo de 2004
DEBATE DEL PLAN IBARRETXE
El
PSE ofrece al PNV reformar el Estatuto si retira el plan Ibarretxe
Cree que los nacionalistas
tendrán que elegir entre «la ruptura del Estatuto
con Batasuna o la reforma con el PSE» Les insta a buscar
una fórmula para reconducir el plan
BELÉN ELGUEA./DV. VITORIA
Los
socialistas reiteraron ayer su desacuerdo «radical y
profundo» con el plan Ibarretxe en el seno de la Comisión
de Instituciones e Interior del Parlamento Vasco, donde ayer
arrancó el debate de las enmiendas a la totalidad de
la propuesta de nuevo Estatuto político registrada
hace cinco meses por los tres partidos que sustentan al Gobierno
Vasco.
El
parlamentario del PSE-EE Jesús Eguiguren fue el encargado
de ir desgranando con «claridad y firmeza» el
rechazo socialista a un plan «anticonstitucional y rupturista»
que, según manifestó, «no ha sido capaz
de conseguir nuevas adhesiones». Tras cuestionar la
oportunidad, las justificaciones así como los contenidos
jurídicos y políticos, y exponer las consecuencias
negativas del plan Ibarretxe, Eguiguren hizo un ofrecimiento
al PNV «con ánimo de reconducir el debate a cauces
de acuerdo» e iniciar lo que denominó como «nueva
etapa».
Consciente
de que la política vasca necesita una «profunda
rectificación», el parlamentario socialista abogó
por llegar a un «punto de encuentro» entre el
plan que defiende los nacionalistas y la propuesta de 'Más
Estatuto' de los socialistas que, a su juicio, pasa por «iniciar
un proceso de reforma estatutaria en los cauces del Estatuto
y la Constitución mediante el consenso».
Pese
al tono conciliador y el «espíritu constructivo»,
Eguiguren pidió la devolución del proyecto Ibarretxe
e instó al PNV a que «busque la fórmula
para reconducir su política para que un plan, pensado
por las circunstancias del pasado, no se convierta en un obstáculo
para el diálogo y el acuerdo». Y es que para
Eguiguren, el PNV no tiene más alternativas para sacar
adelante su proyecto que el PSE o Batasuna por lo que, según
indicó, «tiene que elegir entre la ruptura del
Estatuto con Batasuna o su reforma con el PSE-EE».
El
ofrecimiento del PSE-EE es una de las primeras reacciones
tras las elecciones generales del 14 de marzo, que dieron
la victoria al líder socialista José Luis Rodríguez
Zapatero que, en su primera comparecencia, anunció
su intención de recuperar el diálogo y las relaciones
institucionales con el Ejecutivo vasco.
La
oferta «mano tendida» de Eguiguren fue recogida
por el portavoz de EA, Rafael Larreina, que sugirió
la posibilidad de ampliar el plazo de enmiendas para que el
PSE pudiera plantear sus aportaciones en enmiendas parciales
para posibilitar consensos, si bien la iniciativa no prosperó.
«Acojo su mano tendida, pero hagámoslo en sede
parlamentaria», indicó Larreina. Menos clara
fue la respuesta del PNV que, a través de la parlamentaria
nacionalista Elixabete Piñol, recordó que los
socialistas «son rehenes de su pasado inmediato».
No obstante, mostró su confianza en que las elecciones
hayan abierto «nuevas esperanzas».
«Superar
el conflicto»
Más
conciso fue el portavoz de Sozialista Abertzaleak, Arnaldo
Otegi, al descartar cualquier tipo de acuerdo que se sustente
en meras reformas del Estatuto de Gernika porque «25
años después no se pueden cometer los mismos
errores».
Y
es que para el parlamentario de la ilegalizada Batasuna el
debate debe centrarse en «cómo se soluciona el
conflicto político y armado de este país».
Aunque
se opuso al plan Ibarretxe porque, en su opinión, busca
un pacto con el Estado en términos competenciales y
no para resolver el conflicto, reconoció que la propuesta
respaldada por el tripartito contiene los «elementos»
para superar el conflicto como son las referencias a la consulta
popular, a Euskal Herria en su conjunto incluyendo a Navarra
y el País vasco francés, y a la autodeterminación.
Otegi,
encargado de defender la enmienda de Sozialista Abertzaleak,
calificada como enmienda a la totalidad si bien no pedía
la devolución del texto, propuso crear una mesa de
diálogo entre todos los partidos con el fin de acordar
unas «reglas del juego», que garanticen que todos
los ciudadanos vascos sean reconocidos «como pueblo
el derecho a la libre determinación para decidir en
una fase posterior su modelo político».
La
iniciativa de SA fue rechazada, al igual que la socialista,
por los parlamentarios del tripartito que en sus intervenciones
cuestionaron los planteamientos de Otegi. Así, el parlamentario
de IU-EB Oskar Matute se refirió a los «errores
políticos» a los que hizo referencia el dirigente
de la izquierda abertzale al referirse al concepto de pueblo,
de autodeterminación o al no mencionar a ETA como «factor
distorsionador» en la transición política.
Tras
considerar que parte del diagnóstico de Otegi es «falso»,
Larreina le recordó que el plan Ibarretxe es un «paso
adelante» hacia la independencia de Euskadi dentro de
Europa que propone Eusko Alkartasuna. Por su parte, el portavoz
nacionalista, Joseba Egibar, resaltó que la propuesta
del Gobierno Vasco es un «pacto de convivencia y no
de sumisión», en la que se recoge «el concepto
clave del respeto a todos los derechos fundamentales de todas
las personas y a los que libre y democráticamente decida
la sociedad vasca».
Independentista
El
último en defender su enmienda a la totalidad fue el
PP, que rechazó el plan Ibarretxe por ser una propuesta
«claramente independentista que pone las bases para
la materialización de la independencia». Tras
afirmar que el proyecto viola la legalidad vigente, el portavoz
popular, Leopoldo Barreda, criticó que establezca «dos
categorías de vascos» y que la única forma
de sacarlo adelante sea la de la «imposición».«Más
allá de esta comisión, hace falta el apoyo,
la tolerancia o vigilancia de ese mundo que ha defendido la
independencia desde el quebranto y a tiros», indicó
Barreda, que no dudó en afirmar que «cuando se
asumen las tesis independentistas se asumen las tesis de ETA-Batasuna».
Barreda
cuestionó que la «supuesta reforma estatutaria»
se haga desde la «unilateralidad» y no desde la
continuidad del Estatuto que, recordó, «es el
acuerdo más amplio entre vascos».
La
enmienda del PP fue rechazada, al igual que las del PSE y
SA, por el tripartito. Antes de la votación, el nacionalista
Emilio Olabarria acusó al PP de defender con sus planteamiento
una idea de España más acorde con los «principios
nacionales del Movimiento que con la idea de un Estado plurinacional».
IU-EB
defendió su modelo de federalismo de libre adhesión
en su turno para exponer una enmienda con texto alternativo.
No obstante, antes de someter a votación cada una de
las enmiendas, Matute anunció que retiraban su iniciativa,
e indicó que su propuesta está ya recogida en
las 69 enmiendas parciales que serán debatidas en ponencia.
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