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CONFIANZA. Juaristi, junto a Imaz e Ibarretxe, en una de las últimas convocatorias del PNV celebrada en el Kursaal. / LUIS MICHELENA

 

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Un final de legislatura centrado en la propuesta

 

EL CORREO, 20 de agosto de 2004

El PNV cree que Batasuna «no tendrá otro remedio» que votar a favor del plan Ibarretxe

El parlamentario Juan Mari Juaristi dice que el apoyo de SA sería bien recibido por su partido Contempla enviar una delegación vasca a Madrid para negociar la propuesta ya aprobada

OLATZ BARRIUSO/BILBAO

El PNV es optimista respecto al devenir parlamentario del plan Ibarretxe y cuenta con que la Cámara de Vitoria lo apruebe por mayoría absoluta en la votación que, previsiblemente, celebrará el Legislativo vasco en diciembre. Esta posibilidad pasa necesariamente por el respaldo expreso de los seis diputados de la antigua Batasuna al texto definitivo que se eleve a Pleno, un apoyo que la formación jeltzale ve muy posible ya que, según sus cálculos, la izquierda abertzale «no tendrá otro remedio» que dar su voto afirmativo al proyecto del lehendakari y abandonar así «su habitual táctica del 'todo o nada'».

Así lo explicó a este periódico el parlamentario Juan Mari Juaristi, ex presidente del Gipuzku buru batzar del PNV, cargo que aspiraba a revalidar con el apoyo de la dirección que encabeza Josu Jon Imaz aunque finalmente fue la candidatura de Joseba Egibar la que se impuso. El diputado peneuvista vaticinó un «cambio de actitud» en el mundo de la ilegalizada Batasuna, que hasta la fecha ha manifestado siempre su rechazo al proyecto de cosoberanía entre Euskadi y España defendido por el jefe del Ejecutivo vasco. Este viraje se debería, en opinión de Juaristi, a las «múltiples presiones internas» que se estarían dando en el seno de la izquierda abertzale para apoyar el plan Ibarretxe y dar así un «paso efectivo» hacia el reconocimiento de Euskadi «como nación».

Para el ex presidente del GBB, el posible apoyo de Sozialista Aber-tzaleak a la propuesta del lehendakari tendría que ver con el hecho de que el tripartito no se haya apartado «ni un milímetro» del contenido inicial del plan y esté cumpliendo «a rajatabla» el calendario, así como el «clarísimo compromiso con el derecho de autodeterminación» plasmado en el programa electoral con que PNV-EA concurrió a las elecciones autonómicas de 2001. Juaristi confió en que durante el debate de las enmiendas parciales -la antigua Batasuna es el único grupo de la oposición que ha presentado 'retoques' al texto- el PNV pueda «convencer» con sus «razonamientos», aunque descartó cualquier tipo de negociación adicional con SA. «La negociación está abierta en el Parlamento, con luz y taquígrafos. Ahí está el texto y es muy claro», apostilló.

Pese a que el lehendakari se comprometió en su día a no llegar a ningún acuerdo con la izquierda abertzale mientras no condene la violencia -y pese a que miembros del Gobierno vasco como el consejero Javier Balza han vuelto a dejarlo claro recientemente-, el PNV no sólo cree que los votos de Batasuna no estarían en modo alguno «contaminados», sino que tiene la «esperanza» de que le permitan aprobar la propuesta. «La misma contaminación que tendrían PP y PSE cuando se unen con Batasuna para rechazar los Presupuestos. No vale el discurso fariseo de que en la oposición se coincide y en el Gobierno se pacta», subrayó Juaristi, convencido además de que sacar adelante el plan gracias al apoyo de SA sería «positivo» porque supondría «un espaldarazo tremendo a las vías políticas en detrimento de las violentas».

Una vez aprobado el texto en la Cámara de Vitoria, el guión prefijado por Ibarretxe establece un plazo de varios meses para «negociar» la propuesta con el Gobierno central. Según avanzó Juaristi a este periódico, una de las posibles vías para canalizar esta previsión consistiría en nombrar una delegación representativa del Parlamento vasco -en la que, obviamente, sólo estaría el tripartito y, en su caso, Batasuna- y enviarla a Madrid «ya con un mandato claro del Legislativo vasco» para que ejerza la «defensa» del texto ante el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero.

Como en 1979

En opinión de Juaristi -que admitió que esta posibilidad aun no ha sido valorada en profundidad ni discutida en el seno del tripartito-, éste es el camino «lógico» a seguir, por una cuestión de «analogía» con el proceder de la Asamblea de Parlamentarios Vascos que acudió a Madrid en 1979 a negociar el Estatuto con el Gobierno de la UCD.

La Carta de Gernika ya recoge, en su artículo 28.b, la potestad del Parlamento vasco para solicitar del Ejecutivo central la adopción de un proyecto de ley o remitir a la Mesa del Congreso una proposición de ley, «delegando ante dicha Cámara a los miembros del Parlamento vasco encargados de su defensa». El PNV cree que el rechazo del Gabinete Zapatero en este contexto equivaldría a trasladar a la opinión pública que niega «legitimidad» a una decisión soberana del Parlamento vasco. Tampoco descarta, no obstante, que el propio Ibarretxe asuma personalmente la interlocución con el Gobierno del PSOE.