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El Diario Vasco, 29 de noviembre de 2003

Los radicales contrarios al proceso de paz ganan las elecciones en el Ulster

El partido del reverendo Paisley vence a los moderados y el Sinn Fein pasa a ser el partido nacionalista hegemónico Los críticos unionistas piden ya el relevo de su líder David Trimble

ÍÑIGO GURRUCHAGA/DV. LONDRES

Fue una elección sin disparos ni muertes, una manifestación obvia de que el proceso de paz iniciado por los gobiernos británico e irlandés, el nacionalismo y el unionismo moderados de Irlanda del Norte y el IRA, allá por 1996, ha tenido éxito. Pero, ayer, en Belfast, el balance de los resultados de las elecciones autonómicas, celebradas el pasado miércoles, añadía un nuevo eslabón a un proceso que ha durado ya más de siete años y que ha atravesado todo tipo de enrevesadas vicisitudes.

El reverendo Ian Paisley, una de las personas que más contribuyó históricamente al desencadenamiento de los conflictos de la región, ganó las elecciones. Lo que algunos han llamado la alienación unionista y que básicamente consiste en el rechazo de una buena parte del unionismo a compartir forzosamente el Ejecutivo autonómico con los herederos del IRA, cosechó su victoria histórica.

Así, el Partido Democrático Unionista (DUP) es el partido más votado y es el que más diputados obtiene, pasando de 20 diputados en 1998 a 30 escaños ahora de los 108 que componen la Asamblea de Stormont. Ian Paisley cosecha su victoria cuando es un octogenario, enfermo de cáncer, que aún tiene la energía para coger de las solapas a un periodista y gritarle que expulsará de su partido a quien hable con el Sinn Fein. El problema es que ya hay gente en su partido que habla con Sinn Fein y que el partido de Gerry Adams se ha convertido en el primer partido nacionalista, en votos y en escaños, con 24, seis más que en los comicios anteriores.

El partido de Paisley quiere renegociar el Acuerdo de Viernes Santo y formar un gobierno de coalición con los nacionalistas moderados para marginar al Sinn Fein. Un diputado del partido radical, Nigel Dodds, manifestó que «la política del Acuerdo de Viernes Santo (AVS) está muerta». «La política seguida hasta ahora para el desarrollo del AVS y que incluía la marginación del partido de Paisley, no podrá ser ya la misma. Ni Londres ni Dublín pueden seguir marginando al partido más votado de Irlanda del Norte», dijo.

Bajan los moderados

El Partido Unionista del Ulster (UUP) del ex ministro principal de Irlanda del Norte, el moderado David Trimble, sufrió un serio revés al quedar por detrás de los radicales. Pasa de 28 diputados en 1998 a 27 ahora. A pesar del debacle sufrido, su líder aseguró que no dimitirá de su cargo, tal y como pide un sector de su partido. Otro derrotado de los comicios es el Partido Socialdemócrata y Laborista (SDLP), del nacionalista moderado Mark Durkan, que obtuvo 18 asientos, frente a los 24 en la anterior legislatura.

Por tanto, Paisley y Adams se convierten tras estos comicios en los principales interlocutores de las dos comunidades todavía enfrentadas en Irlanda del Norte desde hace más de treinta años, la nacionalista-católica y la unionista-protestante. El reto para los gobiernos británico e irlandés, padrinos del proceso de paz, es acercar las posiciones de ambas partes a fin de formar un Ejecutivo norirlandés y restaurar la autonomía del Ulster, suspendida por Londres desde octubre de 2002.

Conversaciones

Anoche, en un comunicado conjunto, Londres y Dublín anunciaron el inicio de una ronda de conversaciones multipartitas «para sentar las bases sobre las que restaurar rápidamente» la Asamblea autónoma. Algunas fuentes consideraron que las negociaciones podrían iniciarse a principios de enero. Por de pronto, Gerry Adams mostró ayer su disposición a reunirse con el partido del reverendo Paisley.

Los dos gobiernos también enviaron un claro mensaje a Paisley, y recalcaron que el acuerdo del Viernes Santo de 1998 «no es renegociable» ya que es «el único marco político viable» para completar el proceso de paz.

El éxito acarrea muchas responsabilidades», señalaron ayer tras una reunión los primeros ministros británico e irlandés, Tony Blair y Bertie Ahern, respectivamente, quienes dijeron respetar «el mandato político concedido por los norirlandeses» a los políticos de la provincia.