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Carod-Rovira
ha cultivado las imágenes con los principales dirigentes
del nacionalismo vasco. La suya ha sido una carrera a golpe de fotografías
y con el diálogo como bandera retórica en contra del
PP y a favor de la independencia
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ABC,
1 de Febrero de 2004
El
«referente» irlandés
Una
de las líneas argumentales con las que ha intentado salvar
la cara Josep Lluís Carod-Rovira ha incidido en la vía
irlandesa. En los últimos días, los nombres de Trimble,
Hume y el sacerdote redentorista Alec Reid han estado en boca de
Carod, de algunos socialistas catalanes y de quienes han tratado
de justificar al líder de ERC como un «ingenuo mediador»
que contó ese encuentro a amigos y correligionarios antes
de ser desvelado por ABC. Sin embargo, la acción de Carod
ha provocado críticas incluso en su propio partido, entre
otras razones por el perfil de las personas conocedoras de las inquietudes
y gestiones de Carod dentro de ERC y por el aprovechamiento electoral
que ha intentado llevar a cabo el dirigente republicano tras unos
primeros instantes de decaimiento.
Carod-Rovira,
hijo de guardia civil y encarcelado en la prisión modelo
en tiempos de la Dictadura, llegó a pensar que podría
tener un papel trascendental en el fin de ETA, según declaró,
pero hasta quienes han tratado de disculparlo advierten de la debilidad
de ETA, del escaso sentido político mostrado al acudir en
persona al encuentro siendo no ya «conseller en cap»
sino «president» en funciones y de la trampa tendida
por ETA y Batasuna para reaparecer en campaña a su costa
en un momento de ostracismo, cuando el PNV ha descartado no ya un
frente nacionalista que integre a miembros de la formación
aberztale ilegalizada sino negociar en clave política una
tregua con ETA. Pero Carod no estaba de acuerdo. |