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ABC, 3 de diciembre de 2003 A peor en el Ulster NO por ser previsible tiene menos gravedad la radicalización del voto en las recientes elecciones en el Ulster. El proceso de paz ha dado aciaga ventaja al Sinn Fein (24 escaños) sobre el Partido Social Demócrata y Laborista (18), que hasta ahora representaba las voluntades de la comunidad católica más propensa a la reunificación de Irlanda. Es una extraña recompensa electoral para un Gerry Adams diestro en la extorsión política como correa de transmisión del IRA. Por otra parte, perdió terreno el unionismo de David Trimble (de 28 a 27 diputados), quizás por haber cedido demasiado -según el electorado protestante- en el forcejeo que aún no ha visto sustanciada satisfactoriamente la entrega de armas por parte del IRA. Ganó votos, los comicios y 10 escaños (pasa de 20 a 30) el unionista Ian Paisley, implacable en su retórica demoledora contra los acuerdos de paz. Complicado es el panorama político y la constitución de un Gobierno según el peliagudo sistema de contrapesos que fue la ingeniería institucional dimanante de aquel Viernes Santo que fraguó como consecuencia de la inmensa presión política de Londres, Dublin y Washington sobre David Trimble. Quizás Blair se vea obligado a mantener la suspensión de los poderes autonómicos de Stormont para proseguir gobernando aquellos condados desde Londres. No son nuevos los comportamientos algo salvajes en la vida política del Ulster y lo más significativo de estas elecciones quizás haya sido el manifiesto desinterés de la población. En realidad, eran unos comicios convocados por Londres con la aquiescencia de Dublin. Ahora, ambos Gobiernos habrán de calibrar lo acontecido en las urnas y hacer los equilibrios necesarios para que no se haga ineluctable otra convocatoria electoral en breve plazo. Es lógico que ni Londres ni Dublin reconozcan públicamente que erraron al suponer que el trecho andado desde los acuerdos del Viernes Santo iba a incrementar el voto moderado, tanto católico como protestante. El
Sinn Fein y el Partido Unionista de Paisley chocarán frontalmente
aunque no hay que desestimar la capacidad amortiguadora que les quede
a los unionistas de Trimble si no ponen en cuestión a su líder,
especialmente quienes entraron en pánico al ver que haber aceptado
los requisitos del proceso de paz trasladaba votos al unionismo más
vociferante. Todas estas circunstancias hacen difícilmente operativa
la fórmula de poderes compartidos, clave de los acuerdos del Viernes
Santo. El esquema de un ejecutivo autonómico católico-protestante
se pierde entre las sombras y los más pesimistas piensan que tal
vez haya que comenzar a renegociarlo casi todo. Quebrada en gran parte
la voluntad de compromiso, algún brindis se oirá en las
grutas históricas del IRA. |