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Zenarruzabeitia, a su llegada a la rueda de prensa. /JOSU TXABARRI

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MATERIAS PENDIENTES

Lo que pide el Gobierno vasco: ha basado sus reclamaciones en el informe parlamentario de 1995 que da prioridad a las políticas activas de empleo, infraestructuras -carreteras en régimen de concesión y ferrocarriles-, elecciones municipales, regulación del sector público estatal y prisiones.

El conflicto: el Gobierno vasco reclama una lista de 37 competencias, de las que el anterior Gobierno del PP sólo reconocía siete.

Otros conflictos en vía de desbloqueo: las retenciones del Cupo, los gastos del 'Prestige' y la ampliación de la plantilla de la Ertzaintza.
 

EL CORREO, 7 de julio de 2004

Zenarruzabeitia acusa al Gobierno de negociar las transferencias con «estrategia de saldo»

Denuncia las «dudosas intenciones» del Ejecutivo a la hora de completar el Estatuto y su falta de «discreción»

OLATZ BARRIUSO/VITORIA

El supuesto nuevo clima de sosiego y diálogo institucional entre los Ejecutivos central y vasco saltó ayer en pedazos. Una airada Idoia Zenarruzabeitia aprovechó la habitual comparecencia de los martes tras el consejo de Gobierno -en la que ayer ejerció ocasionalmente de portavoz- para denunciar públicamente la actitud del Gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero a la hora de impulsar el pleno desarrollo del Estatuto de Gernika. La vicelehendakari acusó al Gobierno del PSOE de aplicar una «estrategia de saldo» en la negociación de las materias pendientes de ser transferidas a Euskadi y le reprochó que pretenda «rebajar la calidad y la cualidad» de estas competencias.

Visiblemente enfadada, Zenarruzabeitia basó toda su argumentación en informaciones periodísticas aparecidas a finales de la semana pasada y en unas recientes declaraciones del delegado del Gobierno en el País Vasco, Paulino Luesma, a quien no citó en ningún momento. En ellas se aludía de forma genérica a las discrepancias existentes a la hora de cerrar acuerdos y se adelantaba una próxima reunión de la comisión mixta de transferencias para desbloquear «algunas competencias, las menos complejas».

Según su interpretación, se puede deducir de esas declaraciones que el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero tiene intenciones de «rebaja» del contenido de las transferencias pendientes, por lo que dudó de que cumpla finalmente su «compromiso» de desarrollar el autogobierno vasco. «Parece que la máxima de 'Más Estatuto'», dijo, aludiendo así a la propuesta de los socialistas vascos, «significa en realidad menos transferencias». «Hasta ahora hay mucha palabrería, dudosas intenciones y ningún hecho, cuando no lo contrario», apostilló.

Una pregunta sobre el anuncio del Gobierno socialista de construir una nueva cárcel en Euskadi -la competencia de prisiones es una de las que más intensamente demanda Vitoria- le sirvió de 'percha' a la vicelehendakari para arremeter duramente contra el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero, a quien reprochó que haya «roto su compromiso de discreción» al hablar en los medios a través de representantes institucionales y «fuentes de Madrid».

«Bonitas pero huecas»

Por ello, se consideró libre para informar de las reuniones que el Gobierno vasco ha mantenido en los últimos dos meses con representantes del Ministerio de Administraciones Públicas y que, según ella, ambas partes se habían comprometido a no hacer públicas. El equipo del ministro Jordi Sevilla, siempre según la versión de Zenarruzabeitia, quedó en «fijar posición» sobre las reclamaciones del Gobierno vasco y dar una respuesta en la segunda quincena de junio. Sin embargo, añadió la 'número dos' del Gabinete Ibarretxe, «no ha habido respuesta ni contacto alguno». «Este es el talante y el diálogo del Gobierno español», lamentó Zenarruzabeitia, convencida de que los socialistas emplean «palabras bonitas pero huecas».

Según explicó, el Ejecutivo de Vitoria puso en estos encuentros «papeles sobre la mesa» para apoyar sus planteamientos, basados en el informe de prioridades que aprobó el Parlamento vasco en 1995, que da preferencia a las políticas activas de empleo e inspección de trabajo, infraestructuras -carreteras en régimen de concesión y líneas ferroviarias-, elecciones municipales, regulación del sector público estatal e instituciones penitenciarias.

Preguntada por la posibilidad de que estas fricciones pongan en riesgo la anunciada reunión del lehendakari Ibarretxe y Zapatero, que aún no tiene fecha, la vicelehendakari se limitó a responder que «los compromisos son para cumplirlos».