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El Correo, 21 de noviembre de 2003 Más griega que vasca SANTIAGO GONZÁLEZ Dieciséis años o más llevábamos esperando la buena nueva de la 'Y' vasca, el trazado ferroviario de alta velocidad dentro de lo que cabe, y después de tanta espera, ahora resulta que a la Comisión Europea se le cae de la «quick start list», o sea, la relación de proyectos de ejecución inmediata. Las organizaciones empresariales, las Cámaras de Comercio, las Universidades y las Autoridades Portuarias de Bilbao y Pasajes se han dirigido a la comisaria española Loyola de Palacio y a la propia Comisión Europea para instar la reconsideración de incluir en la lista priritaria el eje ferroviario Madrid-Vitoria-Dax. La 'Y' no es una letra nuestra y ésa ha sido nuestra perdición. Es una letra erdera, si me permiten la expresión. Su condición de griega la hace algo menos extraña que si fuera española, pero sigue sin ser nuestra y nunca hay que descuidar los aspectos simbólicos en estas cosas. Tal vez si hubiera sido un trazado en 'z' o en 'x' o en cualquiera de las sibilantes vascas, el proyecto habría tenido un pasar. Dejando al margen las cuestiones simbólicas y desde un punto de vista más objetivo, el informe pericial del profesor Roberto Bermejo descalificaba el proyecto en términos inapelables: «es difícil encontrar en la UE un proyecto menos rentable en términos económicos y sociales, que la línea Madrid-Dax, y dentro de ella, un tramo que sea menos rentable que la 'Y' vasca», según cita que ayer hacía Gabriel Ibarra en estas páginas. El
panorama posterior puede explicar alguna razón adicional, salvo
que todos se han echado los trastos a la cabeza unos a otros: Imaz al
PP; los socialistas, al Gobierno vasco y al de Madrid; Madrazo, tarro
de las esencias éticas y estéticas del Gobierno Ibarretxe,
culpaba al PNV, al PP y al PSOE, al tiempo que aprovechaba para subrayar
la vigencia de la 'U', con la que tan extemporánea y tardíamente
aterrizaron sobre la cuestión. Ayer supimos que ETA ha enviado
una carta amenazante al presidente del Parlamento Europeo, Pat Cox. Estamos
predestinados al triunfo. |