| DIARIO VASCO,
12 de julio de 2004
«La transferencia de
las políticas de empleo no resuelve todos los males»
Espera que el Consejo
Vasco de Empleo corrija la «insuficiente» coordinación
y las duplicidades que se producen
PILAR ARANGUREN
El presidente del Consejo
Económico y Social Vasco (CES), Rafael Puntonet, considera
que la transferencia de las políticas activas y pasivas
de empleo «no resuelve todos los problemas que existen
en este ámbito, ya que seguiría habiendo multiplicidad
de actores y responsables y también seguiría
habiendo necesidad de coordinación». Mientras
tanto, espera que el Consejo Vasco de Empleo pueda corregir
la «deficiente» coordinación, así
como las duplicidades que se registran en esta materia. Puntonet
afronta la recta final de su mandato al frente de CES -concluye
este verano- con la satisfacción de tener los deberes
cumplidos» y pasar el testigo de un organismo que «se
ha consolidado» en estos cuatro años.
- El CES ha denunciado que las políticas activas de
empleo no están coordinadas suficientemente, lo que
puede estar generando ciertas duplicidades y dispersión
de recursos. ¿Con la creación del Consejo Vasco
de Empleo no se corre el peligro de ahondar en esa dispersión?
- No creo que signifique más dispersión, sino
todo lo contrario. En realidad, una de las preocupaciones
que considero va a recoger son precisamente esas denuncias
que hacemos nosotros sobre las políticas activas de
empleo. ¿Qué es lo que hará ese Consejo?
Pues no lo sabemos, porque el estudio sobre políticas
activas de empleo lo hemos hecho a iniciativa propia. Lo que
nosotros hemos hemos hecho es estudiar la problemática,
ver las políticas europeas y hacer unas recomendaciones,
que se las hemos mandado a los agentes sociales para que reflexionen
con nosotros y tomen las medidas pertinentes.
- Respecto a la descoordinación ¿la situación
es tan sangrante?
- Es cierto que hay descoordinación. Y aunque tenemos
que agradecer a las instituciones los recursos que destinan
a resolver el problema del paro, el problema es que como son
tantas las instituciones que trabajan en ese terreno y en
algunos casos se producen duplicidades, nosotros pensamos
que hay un terreno importante para la mejor coordinación
de esas políticas, para que den el mayor rendimiento
posible y se traduzca en la creación del mayor número
de empleos posible. El hecho de que la descoordinación
se pueda traducir en duplicidades y en falta de análisis
de los resultados de las políticas que se emprenden
es algo que se puede subsanar.
- ¿Quién debería liderar esa coordinación?
¿El CES, por ejemplo?
- El CES desde luego no, porque no es su papel. Pero sí
cualquiera de las instituciones o cualquier instituto o entidad
que todos ellos determinasen. Lo de menos es quién
lo hace. Lo importante es que sabiendo que hay un problema
todos pongan en manos de alguien por consenso esa labor de
coordinación y respeten sus directrices o recomendaciones.
- Sin embargo, el CES destacaba en el informe que es mucho
el dinero que se destina a las políticas activas de
empleo. En concreto, en 2000 se gastaron 260 millones. ¿Es
suficiente?
- Realmente se gasta menos que la media europea, por lo tanto,
todavía se podían mejorar las cantidades. Pero
nosotros somos críticos respecto de una cuestión.
La mayoría de las veces se incrementan las cantidades
en un afán de llegar cuanto antes a las cifras de referencia
europeas. A nosotros eso nos preocupa, pero nos preocupa mucho
más que se haga el uso adecuado y se dé el rendimiento
que tiene que dar cada uno de los euros que se gastan en este
capítulo.
- ¿Falta un seguimiento de las iniciativas que se
adoptan en esta materia?
- Habría que hacer un análisis muy pormenorizado
de cada una de las políticas, los resultados que cada
una de ellas dan, ver por supuesto si hay duplicidades para
eliminarlas, y luego, concentrar esa actividad y ese dinero
no tanto en políticas generalistas, ya que consideramos
que no son buenas, sino enfocadas en los colectivos que tienen
más difícil salida. Las políticas activas
de empleo deben ir directamente a esos colectivos, de una
manera personalizada, lo que significa mayor esfuerzo y concentración
en esos colectivos, y eso lleva consigo una mayor cantidad
por cabeza de la que se está destinando, que en la
actualidad es de 170 euros.
- Precisamente, el de la atención personalizada es
uno de los objetivos que se marca Langai, la Agencia Vasca
de Colocación. Pero, además de Langai, sigue
existiendo el INEM. Con lo cual seguimos sin resolver el problema
inicial de la duplicidad y la dispersión de esfuerzos.
- Hay duplicidades y son inevitables porque hay demasiados
agentes. Si se produjera la transferencia se eliminaría
una parte del problema, pero seguiría existiendo, porque
seguiría habiendo multiplicidad de actores y responsables
y seguiría habiendo necesidad de coordinación.
- El Gobierno Vasco reclama la transferencia de las políticas
activas y pasivas de empleo, pero a veces se esgrime como
si fuera la solución a todos los males.
- La transferencia en sí misma no resuelve nada. Lo
que hay que hacer es actuar políticamente con esa transferencia
de una manera adecuada. Para lo cual es muy importante partir
de un análisis consensuado entre los actores sociales
de cuál es la verdadera realidad y cuál es el
camino para salir. Ahí hay un debate social importante,
que conviene hacer, porque tienen que estar concienciados
y corresponsabilizados.
- El problema es que el diálogo social está
bajo mínimos en el País Vasco.
- No es nada fácil en este país, pero hay que
iniciarlo. Hay pocos temas de tanta importancia. Además,
todos coinciden que lo es, por lo tanto no será tan
difícil ni hablar de ello, que todo el mundo está
deseando hacerlo, ni llegar a acuerdos. Por lo menos, me parece
que es muy importante llegar a un consenso de cuál
es la situación y cuál es el mejor camino para
salir de la misma. Se requiere un diagnóstico consensuado.
- Parece difícil recuperar consensos cuando los diferentes
agentes se dedican a culpar al contrario. Las últimas
declaraciones de Confebask reclamando un cambio de actitud
a los sindicatos han vuelto a avivar la polémica. La
consejera de Industria Ana Aguirre terció en la misma
señalando que 'no es momento de culpar al adversario,
sino de mirarnos todos y compartir proyectos'.
-Estaría de acuerdo con la consejera en ese tema.
Tenemos que responsabilizarnos todos e iniciar cuanto antes
un diálogo sobre todas estas cuestiones, dejando a
un lado las diferencias legítimas sobre esos temas
y otros muchos. La sociedad está reclamando que los
actores sociales tomen conciencia de su papel y entren a discutir
y acordar en esa materia.
Dejar las diferencias
- ¿Quién debe impulsar ese diálogo social?
- No es sencillo. Todos tienen un papel que jugar. No quiero
situar responsabilidades. No es nuestro papel. Nosotros estamos
colaborando para un mejor diálogo social en el diálogo
civil que promovemos en el CES. Nosotros estamos haciendo
nuestro trabajo. Los demás deben hacer el suyo. El
Gobierno debe crear las condiciones y los agentes sociales
responsablemente deben dejar de lado sus diferencias y entrar
a debatir sus problemas.
- El CES también ha incidido sobre otro problema candente
como es el de la vivienda. El año pasado reclamó
un estudio riguroso sobre la 'subida desaforada' de los precios.
¿Aunque parece que empieza a ralentizarse sigue siendo
necesario hincarle el diente?.
- El problema de la vivienda en el País Vasco es muy
importante. La población joven y en general toda la
población tiene un problema serio con la vivienda.
En todas las memorias socieconómicas hemos dedicado
un apartado para estudiar un aspecto a esa problemática.
En estos momentos estamos trabajando sobre un documento. No
puedo ir más allá. Espero que en pocas semanas
podamos hacer público cómo vemos ese problema
y la necesidad de una solución urgente. Es un tema
muy complejo que debe abordarse de una manera general.
- En este terreno son también muchas las instituciones
que están adoptando medidas, entre ellas, la Consejería
de Vivienda, pero cada una va por su lado.
- No es fácil. Creo que es muy interesante lo que
está haciendo el Departamento de Madrazo, pero el problema
es muy complejo. Hace falta tiempo y se requieren en ese departamento
y en otros acciones coordinadas.
«El CES, caldo de cultivo para buscar consensos»
- En 2002 el CES dio un salto cualitativo y amplió
su campo de actuación con informes de iniciativa propia.
El de políticas activas de empleo es uno de ellos y
están a punto de culminar otros. ¿Puede adelantarnos
algo?
- Estamos elaborando el de políticas sociales, el
documento de la vivienda, los colectivos con especiales dificultades
para acceder al empleo, los nuevos perfiles profesionales
en la era del conocimiento y las políticas medioambientales.
Además, tenemos la memoria socieconómica de
2003 a punto y dos dictámenes pendientes. Estamos en
un momento de plena efervescencia, pero no se puede adelantar
nada, porque aunque la mayoría de los informes están
prácticamente concluidos en lo que respecta a la parte
técnica, queda el proceso de reflexión y el
de consensuar las recomendaciones.
- ¿Tras seis años de andadura efectiva, se
puede decir que el CES es un organismo plenamente activo y
consolidado?
- En 2003 por segundo año consecutivo superamos las
50 reuniones anuales de los órganos del Consejo. Este
año es probable que lo superemos. Eso da una idea de
la actividad que tiene el CES, que no es únicamente
la elaboración de informes, sino también la
discusión de esos temas. El Consejo ha llegado a una
madurez y velocidad de crucero notable. Yo estoy satisfecho.
Pero, además, lo importante es el clima que existe
en el CES, que es inmejorable. Hemos sido capaces de lograr
un clima de distensión y de relación que es
precisamente el caldo de cultivo sobre el que se puede esperar
los consensos.
- ¿Y por qué es tan difícil de trasladar
ese clima a otros organismos sociales?
-Demasiadas veces el diálogo es esporádico
y tiene que ser permanente. Estos organismos lo que dan es
esa permanencia. Si se reúnen frecuentemente las discusiones
son permanentes y en ese clima de diálogo constante
es cuando cabe esperar acuerdos.
- Uno de los objetivos que se marcó fue dinamizar
el CES como órgano asesor del Gobierno Vasco. ¿Cuál
es el balance?
- Hacemos una media de seis o siete dictámenes por
encargo. Me gustaría que se incrementara, para ello
el Gobierno nos tiene que consultar más; hay algunos
departamentos que no lo hacen. Pero llegará el momento
en que será consultado permanentemente y de forma generalizada.
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