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Martin Visiers contempla la explanada de camiones y se muestra pesimista sobre
el futuro de las agencias de aduanas de Irún. [F. DE LA HERA]
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La entrada en la UE de diez nuevos
países el pasado 1 de mayo se traduce en la reducción
de un 54% de los despachos realizados por la aduana de Irún.
En Irún siguen abiertas actualmente 50 agencias de aduanas con un total
de 150 trabajadores. Sólo una decena ha ido al paro con la nueva situación,
mientras que la mayoría de agentes esperará a finales de año.
De cara al futuro, se mira a países como Rumania, Ucrania, Turquía
o Rusia, además de a las mercancías que llegan desde Asia hasta
los puertos de Rotterdam y Amberes.
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EL DIARIO
VASCO, 14 de junio de 2004
La aduana de Irún pierde la mitad de su negocio por la ampliación
de la UE
Pesimismo entre los agentes de aduanas tras la incorporación de 10 nuevos
países a la Unión Europea Nadie tira la toalla en espera del cierre
del ejercicio
CIUDAD, AUTOR
TXEMA PARDO./DV. IRÚN
Las 50 agencias de aduanas que sobrevivieron en Irún al mazazo de la
desaparición de las fronteras intracomunitarias, han recibido este año
otro importante golpe por la entrada en la UE de diez nuevos países,
aunque de momento no comparable en el empleo a aquél del 93. Sólo
los documentos despachados en 2003 en la aduana de Irún con Polonia y
la República Checa, dos de los nuevos socios desde el pasado día
1 de mayo, supusieron el 35% del total. Algunas firmas han perdido hasta el
80% de su volumen de negocio. La mayoría de los agentes, sin embargo,
ha decidido esperar hasta finales de año con su infraestructura y plantilla
actual para ver cómo concluye el ejercicio.
El pesimismo entre los agentes de aduanas de Irún es palpable, pero al
mismo tiempo algunos parecen querer agarrarse a los mercados que quedan aún
fuera de la UE, con Suiza a la cabeza, y a aquellos que podrían aflorar.
El presidente del Colegio de Agentes y Comisionistas de Aduanas, Juan Ramón
Santamaría, reconoce que «el futuro es negro», aunque afirma
que seguirán trabajando y haciendo valer sus conocimientos. Al menos hasta
diciembre, «cuando cerraremos las cuentas».
Los números que se conocen del pasado año no invitan al optimismo.
Los documentos despachados por la aduana de Irún, referidos al tránsito
por carretera de vehículos pesados, fueron 62.282 en el caso de la exportación
y 27.710 de importación. Los diez países que acaban de entrar en
la UE (Polonia, Hungría, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia,
Estonia, Letonia, Lituania, Malta y Chipre) sumaron 33.771 despachos en el primer
caso y 14.660 en el segundo, un 54,2% y un 52,9% de la cifra total, respectivamente.
Javier Goñi, titular de la agencia de aduanas con el mismo nombre, es
uno de los pocos que ha tomado cartas en el asunto desde el primer momento. En
su caso ha tenido suerte, ya que uno de sus empleados se ha prejubilado con 63
años y otro, con 58, irá dos años al paro antes de prejubilarse. «A
mí me sorprende que la mayoría de los colegas haya decidido esperar,
cuando todo el mundo sabe más o menos en qué porcentaje le va a
afectar la nueva sitación». Los despidos han sido una decena en
un sector que tiene 150 trabajadores. Nada comparable a lo sucedido en el fatídico
1993, con más de un millar de empleos perdidos.
Con tres personas y alrededor de un 40% menos en el capítulo de ingresos,
Javier Goñi Agencia de Aduanas seguirá trabajando con Suiza, una
de sus bazas principales. «Desde allí llegan muchas máquinas
industriales», señala. Cree que una de las posibilidades pasa por
conseguir despachar en Irún las mercancías que llegan a los puertos
de Rotterdam o Amberes, procedentes en mucho casos de Extremo y Medio Oriente.
Resignación y esperanza
La resignación y la duda llegan a un colectivo que en los últimos
años se había ido recuperando del varapalo del 93, siempre teniendo
en cuenta la importante reducción habida en su personal. El capítulo
de la exportación, por ejemplo, se había duplicado en los tres últimos
años, con especial protagonismo para algunos de los países que
ya son nuevos socios de la UE y hasta hace poco eran frontera. Hay quien confía
en que ese efecto pueda trasladarse ahora a los países que siguen fuera
de la UE.
La firma Ex-Import Internacional S.L., cuyo agente de aduanas es Dionisio Billabona,
ha sido una de las más afectadas por la ampliación de la UE. Su
cifra de negocio se ha visto afectada «en un 80%». «Nuestro
operativo estaba basado en Polonia y Chequia, con la siderurgia, los componentes
electrónicos y la madera como protagonistas», asegura.
Ahora ha pasado a una etapa de «compás de espera hasta fin de año»,
aunque su agencia ha visto también como sus cuatro empleados se quedaban
en dos. La carretera parece que no da para mucho más, según Billabona,
y uno de los caminos puede ser «mantener los clientes que tenemos y que
desvían sus operaciones al mercado asiático, China, India o Japón,
donde los precios son más baratos. Europa se está quedando sin
acero y se trae de allí».
Una gran parte de las agencias de aduanas irunesas coincide en un planteamiento
que en el apartado del personal se traduce en tres trabajadores, el propio titular
y dos empleados, uno dedicado a la gestión aduanera y otro a la administración
y la contabilidad. Es el caso de Santamaría, que considera que «más
no hace falta y con menos gente no se puede trabajar, lo que explica que en la
mayoría de las agencias no haya despidos».
El presidente del Colegio de Agentes y Comisionistas de Aduanas tampoco escapa
de la bofetada generalizada. «Nuestra firma se ha visto afectada entre
un 30% y un 40%, sobre todo por la entrada en la UE de Polonia y la República
Checa. A pesar de todo, mi fuerte es el pescado, que nos llega desde Canadá o
Namibia».
Trabajo por trachas
Los meses posteriores al verano darán la clave del futuro, según
Santamaría. «Hay que tener en cuenta también que este trabajo
funciona por rachas y, de repente, en diez días puedes hacer lo que no
has hecho en dos meses. Por eso, los ajustes se producirán en Navidades». Él,
como Goñi, aboga por intentar traer a Irún despachos que se realizan
en aduanas portuarias o convertirse en un verdadero asesor de comercio exterior
para sus clientes.
En el edificio principal de la plataforma de transportes Zaisa, en el barrio
de Behobia, tiene su sede Echeveste Agentes de Aduanas S.L.. Su titular, Martín
Visiers, se ha quedado sólo con una empleada desde el pasado 1 de mayo.
La explicación está a unos pasos de su oficina. Es la imagen que
ofrece el parking de camiones de la aduana, casi vacío cuando hace cuarenta
días lo habitual era encontrarse con colas.
Martín Visiers mira el mapa de Europa y no encuentra respuesta para el
futuro. «Rusia está muy lejos, los países balcánicos
no tienen mucho tráfico, Ucrania es una de las opciones, Turquía,
también Rumania, pero ésta es una de las candidatas a entrar en
la UE. Lo de los puertos lo veo complicado, es difícil entrar ahí.
De aquí a diez años puede que todos nos vayamos al garete»,
sentencia.
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