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El Diario Vasco, 22 de marzo de 2004 El convenio del Metal de Gipuzkoa JOSÉ LUIS VIDAL/RESPONSABLE DE ELA EN LA NEGOCIACIÓN DEL CONVENIO PROVINCIAL DEL METAL DE GIPUZKOA Asistimos últimamente a declaraciones y toma de posición por parte de Adegi, que luego son milimétricamente llevadas a las reuniones que se están desarrollando en las mesas de negociación de los diferentes convenios sectoriales. Presento un pequeño resumen de los planteamientos de Adegi. Estamos en un momento de reactivación económica, las empresas están muy ajustadas y cualquier desviación puede provocar que no se dé la tan esperada recuperación económica. Es hora de controlar las subidas salariales, ajustándolas a la productividad. La reducción de jornada es un cuento chino inventado y teorizado por los sindicatos que no sirve en la práctica para nada. Disfrutamos de las mejores condiciones laborales; con salarios elevadísimos, jornadas cortísimas y además, somos los más improductivos del planeta. La situación actual, no está para aventuras, la ampliación europea hacia los países del Este puede provocar a corto plazo en las multinacionales instaladas en Euskal Herria desinversiones. Mientras tanto, los trabajadores tenemos pacientemente que esperar, sin lugar a dudas cuando sea el momento adecuado nos lo dirán. ¿Nos toman por tontos? ¿Creen que, somos tan ingenuos de aceptar una fotografía tan irreal y tan interesadamente deformada de lo que ocurre en las empresas?. No supone ningún esfuerzo para nadie acordarse de algún familiar, vecino o conocido que le haya tocado padecer las bondades del actual mercado de trabajo; eventualidad, siniestrabilidad, flexibilidad etc., ¿Quién no sabe lo a gusto que se vive con un trabajo eventual, con un sueldo al mes bruto de 1.080,3 euros? Pues ése es el sueldo recogido en las tablas del convenio provincial que le toca padecer a un peón especialista. Categoría que en la mayoría de las ocasiones se le aplica a los trabajadores mejor formados que han tenido nunca los empresarios metalúrgicos guipuzcoanos, que son los jóvenes que terminan sus estudios en las escuelas profesionales. Por su-puesto, serán beneficiarios de este regalo-salario-mensual siempre que no se le ocurra al empresario de turno aplicarle un con- trato en práctica, que por supuesto no le aportará más experiencia, sino que le convertirá en un trabajador al cual se le exigirán las mismas obligaciones pero a un precio rebajado. Es, sin duda, la mejor condición para ejercer, como buen ciudadano, nuestras obligaciones de consumidores potenciales; comprar una vivienda, cambiar de coche y todo ello estará perfectamente cubierto con únicamente la garantía de subida del IPC. ¿Por qué nadie duda que el precio de la vivienda y los alimentos básicos el año 2003 subieron el 2,6 %? Jugamos en un terreno de juego, tramposo, la capacidad de propaganda que tiene la patronal en general y Adegi en particular es infinitamente superior a la que ELA pueda tener. Tenemos unos patronos que a la hora de ofrecer sus propuestas son muy poco originales. La única diferencia que son capaces de ofrecer, es la de inventar un nuevo problema para, por supuesto, seguir engordando sus beneficios. Cuando los últimos 10 años han sido muy buenos, y en particular el 2001 ó el 2002 han sido, espléndidos, magníficos. ¿Pero para quién? ¿Dónde está nuestra parte? A no ser que, el beneficio consista en tener más del 30% de eventualidad y el haberse instalado las dobles escalas salariales, cuya virtud es la de generar dos tipos de trabajadores; los que cobran más y los que cobran menos, eso sí, una única obligación y exigencia trabajar todos al máximo. En este escenario nos encontramos de nuevo inmersos en la negociación del convenio Provincial del Metal de Gipuzkoa. Es por lo tanto, hora de poner encima de la mesa de negociación aquellas cuestiones que entendemos se deben modificar. Tenemos un sector que tiene un volumen de 58.000 trabajadores y un peso importante en la actividad industrial de Gipuzkoa. Solamente desde el pedestal en el que están instalados se entiende reflexiones o «dogmas de fe» que de cuando en cuando nos tiene a bien obsequiar. Particularmente, les resulta molesta la actitud de ELA, con esa filosofía sindical de confrontación, según ellos obsoleta en una sociedad moderna como la nuestra. Lo moderno, lo que se lleva para la patronal es la concertación, hay que llegar a acuerdos sea como sea. Y por supuesto así, nos luce el pelo, cuando nos encontramos con quien desde la parte sindical, o sea CC OO y UGT, llevan esta directriz a su máxima expresión, y se convierten en el mejor aliado que jamás pudo imaginar la patronal. Aliados que se equivocan si creen que en Euskal Herria, en el Metal de Gipuzkoa, se puede ningunear las mayorías sindicales que democráticamente elección tras elección los trabajadores han ido construyendo. Por que los modelos sindicales se llevan a refrendo y son aceptados o rechazados por los trabajadores en las empresas. Y en Euskal Herria los trabajadores vascos quieren un modelo de acción sindical reivindicativo y de contrapoder, que no esté supeditado ni amamantado por las subvenciones públicas. Si son capaces, aunque sea por un solo momento, de situarse en la realidad, que no tengan ninguna duda, encontrarán a ELA en la resolución final de los convenios colectivos sectoriales y de empresa que nos toca negociar este año. Desde la reflexión de que no hay ningún ámbito exclusivo en sí mismo para defender los derechos de los trabajadores. ELA estará en todos las mesas de negociación sectoriales, en las empresas pequeñas y grandes, para lograr que la negociación que allí se desarrolle tenga un nivel de contenidos acorde con las desigualdades existentes y garantizar subidas salariales que hagan realidad el reparto de los beneficios empresariales. Como estamos condenados a convivir empresarios y trabajadores, es la negociación colectiva el escenario en el cual dilucidamos nuestras diferencias. Allí nos encontraremos, con actitud positiva, abierta y dialogante, por supuesto defendiendo con energía y convencimiento nuestras posiciones, que no lo olvides, son las tuyas estimado lector, un saludo.
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