La competencia se intensifica en el comercio y en la producción las zonas favorecidas abarcan el centro y el norte de la Unión Europea de 25 miembros Un informe señala que España «debe acercarse» al centro de Europa
M. J. ALEGRE./COLPISA. MADRID
España ya empieza a sentir los efectos de ser una de las «economías perdedoras» a consecuencia de la ampliación de la Unión Europea a 25 miembros. En el comercio, la competencia de los nuevos socios se está intensificando; en la producción, la zona favorecida por las inversiones de las multinacionales abarca el centro y el norte de la región, y todo apunta a que España será uno de los países que más empeorará su situación con la reforma del presupuestos comunitario.
Tal es el «panorama sombrío», reflejado por los profesores Jaime Turrión y Francisco Velázquez en el número especial de Papeles que ha editado la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas). Los autores consideran imprescindible que, para hacer frente a este desafío, las autoridades españolas reaccionen con la máxima urgencia. Deben poner manos a la obra para llevar a cabo infraestructuras que «acerquen» a España al centro de Europa; emprender políticas orientadas a la mejora del capital humano y, sobre todo, tecnológico, con el propósito de ofrecer mejoras de productividad que compensen los desniveles salariales de los nuevos candidatos y que supongan nuevos incentivos para atraer inversión extranjera directa.
La competencia de los nuevos socios se está intensificando en el mercado europeo, sobre todo porque estos países presentan una estructura de comercio que cada vez se asemeja más a la española, y se están especializando progresivamente en la producción de bienes de mayor calidad y contenido tecnológico.
En consecuencia, advierten los autores, «se está produciendo un cierto desplazamiento de España en el mercado de productos de tecnología media y alta a favor de los nuevos socios del Este». Parece que este fenómeno es fruto de la actividad de las multinacionales, que están reestructurando su presencia en el conjunto del mercado europeo y desplazando allí una parte de la producción, gracias a las ventajas geográficas y de costes.
Concentración
El estudio pormenorizado de los efectos que el proceso de ampliación está teniendo sobre los flujos de inversión extranjera directa muestra que las multinacionales están concentrando sus actividades en el centro y norte de Europa, abandonando los flancos sur y oeste, concluyen los profesores.
Así, resultan claramente favorecidos en esta nueva estructura de localización de las multinacionales no sólo los socios del Este, sino alguno de los países limítrofes, como Alemania, «mientras España resulta una de las economías perdedoras de inversión extranjera directa».
Las multinacionales inciden en los flujos comerciales, lo que derivará, si no se pone remedio, en una pérdida de importancia de los países periféricos, entre ellos España, en los mercados europeos.
El informe aporta la evidencia de que, si no se modifican los criterios de elegibilidad de los fondos estructurales y del fondo de cohesión europeos, «España será uno de los países que más empeorará su situación presupuestaria» con la nueva UE, sobre todo tras la entrada de Bulgaria y Rumanía, lo que supondría que los países más pobres entre los Quince serían los que aportasen la necesaria solidaridad con respecto a los nuevos.