MANU ALVAREZ/BILBAO
El Gobierno vasco y el PNV quieren iniciar una negociación con el PSOE en torno a la nueva Ley de Horarios Comerciales, cuyo anteproyecto aprobó el Consejo de Ministros el pasado viernes y será debatido en los próximos meses en el Parlamento español, para impedir que sea aplicada en Euskadi.
Aunque las discrepancias son de fondo y también de oportunidad, la necesidad que tienen los socialistas de buscar apoyos en las Cortes Generales abre un margen al diálogo en busca de un acuerdo, según los nacionalistas. La tramitación del texto, además, coincidirá en el tiempo con la discusión de los Presupuestos del Estado de 2005, para los que el Ejecutivo central necesita los votos de otros grupos.
Los peneuvistas consideran que esta ley, anunciada como de carácter «básico» y por lo tanto de obligado cumplimiento para todas las autonomías, atenta contra el artículo 10 del Estatuto , que concede al Gobierno vasco competencias exclusivas en materia de organización del «comercio interior».
Sin ataduras
Al margen del 'fuero', el PNV quiere tener las manos libres para gestionar el 'huevo'. Esto es, poder regular los horarios comerciales y la apertura en festivos sin tener que someterse a los márgenes, más o menos amplios, que determine la Administración central. La nueva normativa deja al Ejecutivo autónomo un campo de maniobra más amplio que la que estaba vigente hasta ahora, ya que le permite reducir hasta ocho el número de aperturas en festivos.
La anterior, todavía en vigor, garantizaba una apertura mínima de doce días. Pese a ello, el Gobierno vasco sostiene que no es suficiente para conseguir un acuerdo en Euskadi que permita, aunque tímidamente, iniciar la apertura en festivos.
El Gabinete de Juan José Ibarretxe se va a mover en los próximos meses entre dos realidades complejas. De un lado, la apertura de un establecimiento en Barakaldo de la multinacional sueca Ikea, una compañía que tiene como uno de los principales ejes de su estrategia de marketing la venta en fines de semana y festivos.
Por el otro lado, el Departamento de Industria y Comercio tiene que lidiar con la oposición frontal que hasta ahora han mostrado a la apertura en festivos los sindicatos y las influyentes asociaciones de pequeños comerciantes; un colectivo que, según apuntan fuentes del PNV, difícilmente va a aceptar un consenso sobre el tema si el listón de aperturas en festivos se fija en un mínimo de ocho. Un número inferior, apuntan las mismas fuentes, «sí sería aceptado».