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Jubilados juegan al ajedrez en el Parque del Retiro de Madrid. [EFE]
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DIARIO VASCO,
29 de junio de 2004
El Ministerio de Trabajo
alerta de que los trabajadores españoles se
prejubilan cada vez más jóvenes
Granado tacha de «desastre social» que sólo el 38,9% de las
personas entre 54 y 65 años sigan en activo Asegura que hay razones de
peso para reformar ya la Seguridad Social
ELISA GARCÍA./COLPISA. MADRID
El sistema de protección social goza de buena salud, pero se aprecian
ciertas disfunciones que aconsejan afrontar ahora, en la presente legislatura,
la reforma de la Seguridad Social, según expuso ayer el secretario de
Estado, Octavio Granado, en el Congreso de los Diputados, donde compareció en
la comisión que vela por el cumplimiento del Pacto de Toledo (acuerdo
político de 1995, renovado en 2003, encargado de adaptar las pensiones
públicas a la nueva realidad del país). Así, es preciso
adoptar con carácter prioritario medidas que retrasen la edad real de
jubilación porque los españoles cada año se retiran más
jóvenes. En 2004, el 62,4% de los trabajadores que abandonan su vida
laboral no han cumplido los 65 años, porcentaje que en 2001 era del 56%.
Además, el problema se agrava porque las pensiones por incapacidad permanente
se reconocen siempre antes de los 65 años, y porque los incentivos destinados
a prolongar la carrera profesional más allá de la edad legal de
jubilación no han dado los resultados esperados. Sólo han conseguido
incrementar el porcentaje de los jubilados mayores de 65 años en 0,9 puntos,
al pasar los porcentajes del 5,5% (del total) al 6,4%. Además, sólo
el 38,9% de los trabajadores de entre 54 y 65 años permanecen en activo,
lo que Granado calificó como «un desastre en términos sociales».
En este sentido, Granado destacó la conveniencia de modificar esos incentivos.
Planteó flexibilizar el requisito de que sólo accedan a las mejoras
los trabajadores con un mínimo de 35 años cotizados (periodo que
da derecho al 100% de la cuantía de la pensión) y subir el aumento
(situado en un 2% por cada año laboral adicional) del importe de la prestación.
Iniciativas todas ellas encaminadas a evitar el negativo panorama que supone
que la tasa de actividad de los mayores de 55 años no sobrepase el 38%.
«Aceptación sumisa»
El secretario de Estado lamentó que «las personas acepten de manera
sumisa» su salida del mercado de trabajo antes de alcanzar la edad legal
de jubilación. «Habría que adoptar medidas de otros países,
para que estas personas tengan una ocupación porque su retirada no es
buena para ellas ni para sus familias ni para la sociedad», dijo.
Granado explicó que el proceso de jubilaciones anticipadas se conjuga,
en la actualidad, con el incremento de la esperanza de vida y con el retraso
permanente de la incorporación al trabajo de los jóvenes, combinación
que podría desembarcar, «al barajar la hipótesis más
extrema que desde luego no va a producirse», en la relación de un
año trabajado por uno pensionado, «situación difícilmente
compatible con el sostenimiento del sistema». En consecuencia, es preciso
establecer con las organizaciones empresariales y sindicales «un marco
apropiado».
El objetivo de este acuerdo sería evitar el abandono de la vida activa
de los trabajadores más veteranos. El secretario de Estado indicó que
una de las medidas a aplicar podría ser su reubicación dentro de
la propia empresa en empleos más sencillos, traspaso que llevaría
incentivos. Y, otra, destinada a las grandes empresas con beneficios, consistiría
en disuadir a estas compañías de los pactos individuales que realizan
con sus trabajadores más antiguos para aplicarles un despido económicamente
satisfactorio.
Enfermedad común
El representante del Gobierno expuso asimismo su preocupación por el descontrol
existente sobre la prestación de incapacidad temporal (IT), que cubre
las bajas por enfermedad común. Resaltó que a partir de 1999, las
previsiones presupuestarias para atender su gasto se han sobrepasado sistemáticamente, «con
incrementos muy superiores a los que se derivarían del aumento de la población
protegida y de los salarios».
«A causa de esta situación -continuó- no se han conseguido
los objetivos previstos en los convenios firmados con las comunidades autónomas
dentro del Programa de Ahorro en Incapacidad Temporal», por lo que es necesaria
su revisión. A su juicio, es imprescindible fijar «objetivos realistas
que posibiliten mejoras en el intercambio de información y en la gestión
del control de los procesos de IT por parte de los Servicios de Salud y del Instituto
Nacional de Seguridad Social».
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