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EL CORREO, 23 de julio de 2004
El bloqueo de la negociación colectiva en Euskadi
EDUARDO GARCÍA ELOSÚA/SECRETARIO DE ACCIÓN SINDICAL DE CC OO DE EUSKADI
La negociación colectiva tiene como objetivo principal regular colectivamente los derechos de los trabajadores y trabajadoras. Actúa además como cauce de la distribución de la riqueza y de la corrección de las desigualdades sociales. Por eso, la negociación colectiva está en el corazón de la actividad sindical y es la primera razón de ser de cualquier sindicato.
Sin embargo, como es público y notorio, la negociación colectiva en Euskadi atraviesa una profunda crisis y está al borde de su paralización. No es fácil explicar el origen y las causas que han llevado a esta situación y menos en corto espacio. En cualquier caso, el punto de vista de CC OO es que además de los problemas derivados de la globalización económica, de los cambios en las relaciones laborales, la subcontratación y la externalización como nuevas formas de organización o la deslocalización empresarial, en el ámbito de la CAPV la crisis de la negociación colectiva tiene otras causas:
En primer lugar, la quiebra de un modelo de relaciones laborales diseñado por la patronal y ELA en los últimos años. Un modelo que tenía unas características muy definidas: la patronal concedía al sindicato nacionalista, además de un indisimulado trato de favor en los procesos electorales, una interlocución preferente en un claro apoyo a su carrera por la hegemonía sindical. A cambio, ELA se convertía en un sindicato próximo, disciplinado, muy clientelar y garante de la paz social.
En segundo lugar, y como respuesta a la ruptura de ese pacto tácito, el cambio estratégico de ELA en la negociación colectiva desde 2000: el de llevar la negociación al ámbito de la empresa renunciando a los convenios de ámbito sectorial. Una estrategia que se está concretando por la vía de hacer reivindicaciones maximalistas en los convenios sectoriales, de hecho, muy por encima de lo que reivindican y firman en las empresas, con el objetivo de llevarlos al bloqueo y al abandono. Esta estrategia no es novedosa, ya que es una posición histórica de ELA. En los años 80, lo intentó para conseguir blindar su marco propio de relaciones laborales frente al marco estatal. En cualquier caso, hasta la fecha no lo había podido hacer realidad por carecer de la mayoría suficiente, que ahora logra con el apoyo acrítico de LAB, que es, en última instancia, la que da carta de naturaleza a esta estrategia que, a la vista está, es claramente insolidaria porque deja a muchos trabajadores sin regular sus derechos colectivos.
En tercer lugar, la posición de la patronal. De una parte, porque para hacer frente a los nuevos problemas sigue empeñada en aplicar recetas viejas. Porque eso, y no otra cosa, es basar la competitividad en la reducción de los costes laborales y no en el valor añadido; o apostar por la temporalidad y la precariedad frente al empleo estable y con derechos debilitando la viabilidad de los proyectos empresariales; o utilizar la externalización y la subcontratación como una forma de organización del trabajo con el único objetivo de reducir costes y de incrementar la flexibilidad; o la opción por la deslocalización empresarial para instalarse en lugares donde no existen derechos laborales para conseguir así beneficios rápidos y fáciles. Y, de otra parte, porque con la excepción de la patronal gipuzcoana ADEGI, de forma unilateral e irresponsable han dado por rotas o suspendidas las negociaciones sectoriales llevando la negociación al ámbito de la empresa en clara connivencia con la estrategia de ELA.
En Euskadi atravesamos uno de los momentos más difíciles de las relaciones sindicales. Para remontar esta situación es imprescindible tener un diagnóstico adecuado y trabajar, de verdad, por superarla, siendo conscientes de las dificultades que siempre ofrece el camino de la unidad. La senda de la división se recorre más fácilmente. La unidad requiere de diálogo, esfuerzo, renuncia y síntesis. Pero ante ambas opciones en CC OO de Euskadi siempre hemos optado por la segunda porque estamos seguros de que la unidad sindical es el capital que más rentabilidad ofrece a los trabajadores y trabajadoras. Pero la unidad sólo es posible sobre la base del respeto al proyecto estratégico de cada uno. Porque, lo diré claramente, si en lugar de buscar los puntos de encuentro, ELA y LAB, como consecuencia de su acuerdo político soberanista, se empeñan en negar el papel del sindicalismo confederal, como lo vienen haciendo, CC OO no renunciará a ocupar el espacio que le corresponde. Ésa es la encrucijada del movimiento sindical vasco; sindicalizar o politizar la unidad. Nosotros optamos sin reservas por la primera.
CC OO seguirá apostando por su modelo de negociación colectiva. Un modelo solidario que universaliza los derechos laborales a través de los convenios sectoriales, provinciales o autonómicos, vinculando la negociación en el ámbito de la empresa al ámbito sectorial de referencia, para evitar la aparición de fenómenos corporativos e insolidarios o, simplemente, reductos de poder empresarial ejercido de forma unilateral. Para CC OO, el ámbito sectorial es ideológicamente preferente y está justificado no sólo porque en nuestro país hay más de 150.000 empresas con menos de 10 trabajadores, sino porque en nuestra opinión, sólo podemos afirmar que hemos conquistado un derecho si podemos garantizar que todos los trabajadores de ese sector de actividad, sea hombre o mujer, joven o mayor, cualquiera que sea su procedencia étnica o cualquiera que sean sus convicciones personales, puedan ejercerlo efectivamente.
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