¡Basta Ya! Imprimir documento

El Diario Vasco, 18 de junio de 2003

Editorial

Déficit de competitividad

La patronal CEOE ha mostrado su preocupación ante los datos difundidos por el Institute for Managenet Development sobre la evolución de la competitividad en el mundo que confirman -al igual que el pasado año y en la misma línea que recientemente hizo Adegi para la economìa guipuzcoana- el retroceso de España, que vuelve a perder un puesto en la clasificación. Los datos apuntan los flancos débiles de la economía española que de no conjurarse ponen en serio peligro el futuro crecimiento. Desde el plano estructural, la economía española, en lo que se refiere a la competitividad, adolece de escasas dotaciones presupuestarias para los proyectos de I+D, y por los reducidos programas de formación laboral. En el corto plazo el horizonte tampoco ofrece buenas perspectivas porque la mala evolución de los precios penaliza la competitividad.

La persistencia en el tiempo de un diferencial de inflación con la media de la UE -situada en los alrededores de un punto porcentual- supone una sangría constante, aunque silente, que erosiona nuestra posición en la eurozona. Y no será fácil que las cosas mejoren en el próximo futuro. Las mayores tasas de crecimiento en eEspaña provocan aumentos de demanda que presionan a la inflación; mientras que la existencia de un nivel absoluto de precios mucho más alto en la UE supone una 'atracción fatal' que no cejará hasta que terminen por igualarse.

Para encontrar una fuente de alivio a éstas presiones hay que refugiarse en la reciente formulación efectuada por el Gobernador del Banco de España quien desea modificar el patrón del crecimiento de la economía española, basado ahora en el consumo y en la construcción, para sostenerlo en adelante sobre la inversión y las exportaciones. La propuesta tiene todo el sentido del mundo, pero se enfrenta al doble problema de las incertidumbres que se ciernen sobre la economía mundial, que lastran la toma de decisiones de inversión, y a la apreciación del euro en los mercados de cambios, que dificulta las exportaciones.

La economía española tiene un problema de competitividad no resuelto, que se agrava con el paso del tiempo. El componente derivado de los precios no va a mejorar en el próximo futuro, por mucho empeño que muestre el Gobierno; así que éste debería compensar el hándicap con mayores esfuerzos, es decir con mayores dotaciones presupuestarias, en todos los aspectos estructurales que afectan a la capacidad de competir y en especial al I+D y a la formación tecnológica de todo el entramado empresarial