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El Mundo, 13 de noviembre de 2003

EDITORIAL

EL PAIS VASCO PIERDE INVERSION

Son muchos los puntos de vista desde los que resulta rechazable la política del PNV cristalizada en el plan secesionista de Ibarretxe.Un aspecto no menor es el de las negativas repercusiones económicas que acarrearía al País Vasco. Diversos estudios han mostrado hasta ahora el resultado que tendría para la economía vasca el apartamiento del Estado en aspectos tan obvios como la salida de la zona euro, la separación de la UE o la exclusión de la OMC. En asuntos de economía doméstica, baste el ejemplo de que un País Vasco separado tendría que destinar el 68% de su presupuesto actual sólo para pagar las pensiones de sus jubilados.
Eran análisis hipotéticos, pero ahora ha llegado la primera constación de estos negros augurios. El último balance sobre la inversión extranjera destinada a la comunidad autónoma vasca en el primer semestre de 2003 muestra un enorme descenso respecto al mismo periodo del año anterior. La entrada de capital foráneo en el País Vasco descendió un 81%. Es la comunidad que más inversión ha perdido en este plazo. No es un dato puntual: el último lustro -coincidiendo con el Pacto de Lizarra- ha seguido la misma dinámica, con una pérdida del 95%, mientras que el capital exterior en el total de España subía un 43% en esos cinco años.

Es significativo que una comunidad que ha representado siempre el dinamismo y la apertura a otros mercados y que encabeza el ránking español de renta ciudadana muestre estos síntomas de flaqueza. El escenario de inestabilidad, confrontación e inseguridad que promueve Ibarretxe es la peor tarjeta de visita para el exterior.Que Euskadi se perciba como destino inseguro de la inversión es el legado que el PNV aporta con su locura separatista a los ciudadanos vascos. En tiempos de crisis internacional es una irresponsabilidad con consecuencias sobre algo muy tangible: el bolsillo de una rica comunidad.