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ABC, 16 de Agosto de 2004 EDICIÓN IMPRESA - Editoriales UN ANÁLISIS MUY POCO SOLVENTE CULPAR de cuanto acontece a un adversario, convertido en enemigo, pertenece a mentalidades tan poco analíticas como poco solventes. Los diputados socialistas López Garrido y Fernández Marugán se metieron por esa vereda con una comparecencia en el Congreso, un sábado con agosto mediado, para anunciar la publicación de un documento de su Grupo parlamentario con el encarecimiento del petróleo como argumento y con la acusación al Gobierno anterior como instigador y causante del problema, con terribles consecuencias para la economía y la sociedad española: más inflación, menos crecimiento, desequilibrio exterior, caída de las bolsas, encarecimiento de la vivienda... Les faltó achacar a Aznar alguna posible granizada en primavera o los incendios forestales. Las conclusiones anunciadas por los diputados acreditan más bien insustancialidad, poca hondura y ningún fuste. Poner la inestabilidad en Irak por delante de un buen número de cuestiones que traen de cabeza a los analistas de medio mundo supone un desahogo impropio de lo complicado de la situación. La crisis judicial de la petrolera rusa Yukos, la inestabilidad política de Venezuela, la titubeante estrategia de la OPEP o el espectacular aumento del consumo en China o Rusia forman parte de cualquier manual básico de análisis de esta escalada. Más sonrojante, para los autores del informe, es recordar que Irak produce ahora más petróleo que cuando existía el embargo y sólo lo bombeaba para atender el programa «Petróleo por alimentos». Entonces, sin crudo iraquí, el precio se mantenía en tasas estables. ¿Cómo todo puede deberse ahora a la situación en Irak y ser sus responsables quienes apoyaron la intervención militar para derrocar a Sadam Husein? Ante semejante falta de rigor, el ímpetu crítico de López Garrido y Fernández Marugán terminó convirtiendo hasta a su propio Gobierno en víctima colateral del arreón, pues sus cifras le enmiendan la plana al vicepresidente económico, Pedro Solbes, que acababa de presentar un par de días antes un cuadro de «previsiones macro» para 2004 que señalaba un crecimiento del 2,8 para el presente ejercicio y del 3 para el siguiente. De un plumazo, el Grupo Socialista en las Cortes rebaja dos décimas para este año, y para el próximo, menos aún. Para los socialistas el panorama cataclísmico que se cierne sobre España es «inexorable». Y todo ese catálogo de calamidades es consecuencia, según parece, de las decisiones de Bush y Aznar con respecto a Irak. Su documento explica al mundo los complejos problemas de los mercados energéticos y califica de «estúpida» la política norteamericana. El informe y su explicación, visto está, son más diestros en el insulto que en el análisis. Quizás los socialistas se estén poniendo la venda antes de la herida por si se produce un empeoramiento de la economía española achacable a su propia política. Por otra parte, y si tan pésimo es el panorama, la opinión pública debería preguntarse cómo el Gobierno no suspende sus vacaciones y se pone inmediatamente a trabajar en una solución que pueda paliar los efectos de la subida del precio del petróleo. No parece
que asistamos a una nueva evaluación seria de las perspectivas
económicas. Más bien estamos ante una ocurrencia, encuadrada
en la campaña de acoso y desprestigio del PP y que no pretende
más que amedrentar y ocupar espacio en los telediarios. Lo malo
es que revela tanta irresponsabilidad y ligereza que asusta pensar en
manos de quién deja Zapatero la representación de su Grupo
parlamentario, sostén del Gobierno junto a buena parte de lo que
debería ser la oposición parlamentaria y no lo es. |