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Juan
María Uriarte. [EFE]
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El
Diario Vasco, 22 de noviembre de 2003
Uriarte
afirma que la Iglesia «no puede excluir» modelos políticos
democráticos Rouco niega que el prelado esté aislado
Insta
a los ciudadanos a «discernir» entre los diferentes
proyectos Alude al discurso del presidente del Episcopado contra
el plan Ibarretxe
DV./SAN
SEBASTIÁN
El
obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, afirmó
ayer que la Iglesia «no puede sancionar como exigencia ética
ni excluir en nombre de ésta» los diferentes proyectos
políticos que «respeten los derechos humanos y se mantengan
dentro de cauces pacíficos y democráticos».
El prelado donostiarra instó a los ciudadanos a «discernir
personalmente cuál es, entre las diversas fórmulas,
aquélla que responda más adecuadamente a las exigencias
éticas y a sus legítimas opciones».
Uriarte
hizo pública una nota de aclaración ante las palabras
del presidente de la Conferencia Episcopal española, Antonio
María Rouco Varela, que el pasado lunes rechazó el
plan Ibarretxe al considerar que cuestiona la Constitución.
El prelado donostiarra explicó a los católicos guipuzcoanos
que el discurso de Rouco «es de la exclusiva responsabilidad»
del presidente de los obispos, «si bien se apoya en un documento
aprobado hace un año por una notable mayoría del Episcopado
Español». Uriarte añadió que este discurso
«no ha sido consultado previamente a la Asamblea de Obispos
ni aprobado posteriormente por ella».
El
obispo donostiarra explicó que sus diocesanos encontrarán
en la Carta Pastoral 'Preparar la paz', publicada por los prelados
de la Comunidad Autónoma Vasca en mayo de 2002, los «criterios
morales básicos inspirados en el pensamiento social cristiano
para orientarse en este importante y delicado asunto». En
este documento se pide a los ciudadanos que elijan entre los distintos
modelos políticos «analizando cuidadosamente la situación
real, examinando la licitud moral de los procedimientos utilizados,
sopesando las consecuencias previsibles de las diferentes alternativas
y teniendo como punto de mira el objetivo superior de la paz y reconciliación».
Recordó
que la citada pastoral señala que todos los proyectos han
de estar al servicio de «la paz social, un valor notablemente
más precioso y necesario que el imposible cumplimiento de
todas las aspiraciones de todos los grupos». El presidente
de la Conferencia Episcopal Española, Antonio María
Rouco Varela, negó ayer que el obispo de San Sebastián,
Juan María Uriarte, «se encuentre aislado y solo»
en el seno del órgano de gobierno de los prelados y le expresó
su apoyo. Estas palabras fueron pronunciadas por Rouco y aplaudidas
por la asamblea de los obispos en su clausura el pasado martes.
A través
del comunicado final de la asamblea plenaria iniciada el lunes,
el Episcopado salió así al paso de algunas informaciones
sobre la «supuesta actitud de enojo» de Uriarte con
el discurso de Rouco contra el plan Ibarretxe. La Conferencia Episcopal
aclaró que «los trabajos se han desarrollado en un
clima de comunión y fraternidad».
NOTA
DEL OBISPO
Al
volver a la diócesis tras la celebración de la Asamblea
Episcopal he podido registrar que unas palabras pronunciadas por
el Presidente de la Conferencia en su discurso inaugural del 17
de noviembre han producido gran preocupación y perplejidad
en ámbitos amplios de la comunidad cristiana de Gipuzkoa.
Tales palabras han sido entendidas unánimemente como una
descalificación moral del llamado 'Proyecto de Convivencia'
recientemente presentado por el Gobierno Vasco en el Parlamento
de Vitoria. Deseo aclarar a mis diocesanos que el texto del discurso
inaugural, si bien se apoya en un documento aprobado hace un año
por una notable mayoría del Episcopado Español, es
de la exclusiva responsabilidad de su Presidente. Como sucede de
ordinario en estos discursos, no ha sido consultado previamente
a la Asamblea de Obispos ni aprobado posteriormente por ella. Los
católicos guipuzcoanos encontrarán en la Carta Pastoral
'Preparar la paz', publicada por los obispos de la Comunidad Autónoma
Vasca el 29 de mayo de 2002, criterios morales básicos inspirados
en el pensamiento social cristiano para orientarse en este importante
y delicado asunto. La citada Carta sostiene que, en principio, «mientras
(los diferentes modelos políticos) respeten los derechos
humanos y ... se mantengan dentro de cauces pacíficos y democráticos,
la Iglesia no puede ni sancionarlos como exigencia ética
ni excluirlos en nombre de ésta.» (nº 6). Afirma
asimismo que, puesto que ninguno de los modelos son «dogmas
políticos que requieran un asentimiento incondicionado»
(nº 6), todos ellos han de estar al servicio de «la paz
social, que es un valor notablemente más precioso y necesario
que el imposible cumplimiento de todas las aspiraciones de todos
los grupos». (nº 5). Urge, en fin, a que busquemos un
modelo de convivencia «entre todos y para todos». (nº
5). A la luz de estos criterios contenidos en la Carta -que constituye
auténtico magisterio eclesial para nuestra diócesis-
cada ciudadano, analizando cuidadosamente la situación real,
examinando la licitud moral de los procedimientos utilizados, sopesan-
do las consecuencias previsibles de las diferentes alternativas
y teniendo como punto de mira el objetivo superior de la paz y reconciliación
de nuestra sociedad, habrá de discernir personalmente cuál
es, entre las diversas fórmulas, aquélla que responda
más adecuadamente a las exigencias éticas y a sus
legítimas opciones.
El obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, afirmó
ayer que la Iglesia «no puede sancionar como exigencia ética
ni excluir en nombre de ésta» los diferentes proyectos
políticos que «respeten los derechos humanos y se mantengan
dentro de cauces pacíficos y democráticos».
El prelado donostiarra instó a los ciudadanos a «discernir
personalmente cuál es, entre las diversas fórmulas,
aquélla que responda más adecuadamente a las exigencias
éticas y a sus legítimas opciones».
Uriarte
hizo pública una nota de aclaración ante las palabras
del presidente de la Conferencia Episcopal española, Antonio
María Rouco Varela, que el pasado lunes rechazó el
plan Ibarretxe al considerar que cuestiona la Constitución.
El prelado donostiarra explicó a los católicos guipuzcoanos
que el discurso de Rouco «es de la exclusiva responsabilidad»
del presidente de los obispos, «si bien se apoya en un documento
aprobado hace un año por una notable mayoría del Episcopado
Español». Uriarte añadió que este discurso
«no ha sido consultado previamente a la Asamblea de Obispos
ni aprobado posteriormente por ella».
El
obispo donostiarra explicó que sus diocesanos encontrarán
en la Carta Pastoral 'Preparar la paz', publicada por los prelados
de la Comunidad Autónoma Vasca en mayo de 2002, los «criterios
morales básicos inspirados en el pensamiento social cristiano
para orientarse en este importante y delicado asunto». En
este documento se pide a los ciudadanos que elijan entre los distintos
modelos políticos «analizando cuidadosamente la situación
real, examinando la licitud moral de los procedimientos utilizados,
sopesando las consecuencias previsibles de las diferentes alternativas
y teniendo como punto de mira el objetivo superior de la paz y reconciliación».
Recordó
que la citada pastoral señala que todos los proyectos han
de estar al servicio de «la paz social, un valor notablemente
más precioso y necesario que el imposible cumplimiento de
todas las aspiraciones de todos los grupos». El presidente
de la Conferencia Episcopal Española, Antonio María
Rouco Varela, negó ayer que el obispo de San Sebastián,
Juan María Uriarte, «se encuentre aislado y solo»
en el seno del órgano de gobierno de los prelados y le expresó
su apoyo. Estas palabras fueron pronunciadas por Rouco y aplaudidas
por la asamblea de los obispos en su clausura el pasado martes.
A través
del comunicado final de la asamblea plenaria iniciada el lunes,
el Episcopado salió así al paso de algunas informaciones
sobre la «supuesta actitud de enojo» de Uriarte con
el discurso de Rouco contra el plan Ibarretxe. La Conferencia Episcopal
aclaró que «los trabajos se han desarrollado en un
clima de comunión y fraternidad».
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