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EL
PAÍS | San Sebastián, 16
de abril de 2001
LA
SITUACIÓN EN EL PAÍS VASCO
ETA critica por vez primera
a la Iglesia y le acusa de no ser 'neutral'
Los
terroristas arremeten, sin citarlo, contra el obispo Uriarte
ETA
rechaza de plano los últimos pasos de la Iglesia vasca en
favor de la paz. En su Zutabe (boletín interno) de febrero
critica sus recientes iniciativas ante la situación que se
vive en Euskadi y le reprocha que está perdiendo su imparcialidad
como árbitro. 'Ver que quien debía ser mediador y
testigo está trabajando a favor de una de las partes del
conflicto', dice la dirección de la organización terrorista,
'no favorece su neutralidad'. Y arremete, sin citar su nombre, contra
el obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte.
ETA
sitúa por primera vez a la Iglesia vasca en el blanco de
sus críticas tras el acto que organizaron los obispos el
pasado 13 de enero en las campas de Armentia (Álava) para
pedir a la organización terrorista que abandone definitivamente
las armas y a los políticos que dialoguen. La respuesta masiva
que dieron los fieles a esta iniciativa religiosa -más de
50.000 personas- ha sentado como un jarro de agua fría en
la dirección de la banda. Fue ese día cuando la Iglesia
entonó el mea culpa por 'no haber trabajado lo suficiente
por la paz y contra las injusticias', durante un acto que arropó
a todo tipo de sensibilidades y que ETA enmarca dentro de los intentos
por 'despolitizar el conflicto' para regresar a 'tiempos anteriores
al Pacto de Lizarra'.
La
iniciativa es 'subrayable y criticable', dice ETA en su boletín
interno, cuyo contenido publicaron ayer El Diario Vasco y El Correo.
Máxime, 'cuando uno de sus principales promotores ha desempeñado
la tarea de mediación entre ETA y el Gobierno de España'.
La dirección de la banda se refiere así, sin citarlo,
a Juan María Uriarte -sucesor de José María
Setién en la Diócesis de San Sebastián- que
ejerció de mediador en las reuniones que se celebraron entre
los representantes del Ejecutivo de Aznar y dos miembros de la cúpula
terrorista en mayo de 1999, durante la tregua.
Los
últimos movimientos de la Iglesia vasca, su mayor cercanía
hacia las víctimas del terrorismo, han inquietado a ETA.
En su documento realiza una extensa reflexión sobre el papel
de la Iglesia ante la situación que vive Euskadi y lamenta
que si continúa por el camino emprendido en los últimos
tiempos puede perder en el futuro la función de intermediario
que le ha adjudicado tradicionalmente.
La
reacción de los políticos ante las críticas
de la organización terrorista se sucedieron ayer durante
todo el día. El alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna (PNV),
manifestó no haber sentido ninguna sorpresa al conocer el
contenido del Zutabe: 'ETA ha perdido hace mucho tiempo el horizonte
y cualquier forma de razonar y la razón es de las cosas más
importantes que tiene el ser humano'. En todo caso, señaló
que si bien la organización terrorista 'desbarra', lo que
dice 'es hasta comprensible en un movimiento totalitario como es'.
El
contenido del boletín interno se conoció en la jornada
del Aberri Eguna (Día de la Patria vasca), que ETA aprovechó
para difundir en un comunicado -a través del diario Gara-
en el que afirma que es 'la izquierda abertzale' quien 'tiene la
llave de Euskal Herria', pero advierte de que 'no es para colgarla
en la pared como si fuera un adorno'.
El
texto 'está lleno de bravuconería', señaló
ayer la europarlamentaria socialista Rosa Díez, 'derivada
seguramente de que se han sentido fuertes' por sus alianzas con
el PNV 'que les ha hecho creer que podían ganarnos la batalla'.
En el texto, la banda admite que frente al ambiente que se respiraba
cuando se anunció la tregua, hoy 'muchos ciudadanos ven el
cielo cubrirse de nubarrones'.
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