El
Correo , 17 de septiembre de 1998.
ivan
orio bilbao
Los
obispos de las diócesis del País Vasco y Navarra han
animado a los partidos a que "tengan la altura de miras, la
flexibilidad y la fortaleza" necesarias para cumplir con la
"especial responsabilidad" que ha recaído sobre
ellos tras la declaración de tregua y las renovadas expectativas
de paz de la sociedad. "Compartimos el sentimiento de alivio
generalizado", afirman en un comunicado conjunto.
Al
margen de esta nota, el obispo de San Sebastián, José
María Setién, declaró ayer que no tiene la
certeza, pero sí la sensación, de que el alto el fuego
es definitivo.
La
Iglesia vasca se pronunció ayer sobre la tregua indefinida
declarada por ETA y sobre las perspectivas de paz que se han extendido
en la sociedad. Los responsables de la diócesis de Euskadi
y Navarra hicieron público un comunicado conjunto en el que
realizan su propio diagnóstico sobre el escenario actual
y establecen las pautas que, en su opinión, deben seguir
los gobiernos y los partidos políticos, por una parte, y
la sociedad, por otra, para avanzar en el proceso de pacificación.
"Esta
nueva situación reclama de todos los ciudadanos las actitudes
y comportamientos adecuados para evitar la grave frustración
social que se seguiría del fracaso de las expectativas suscitadas",
subrayan. Los
obispos Ricardo Blázquez, José María Setién,
Miguel Asurmendi, Fernando Sebastián y Carmelo Echenagusía,
tras realizar una reflexión en común sobre el anuncio
de la banda terrorista y sus posibles repercusiones, sostienen que
los ciudadanos deben crear un clima propicio para que puedan fructificar
las iniciativas de los partidos.
De
forma paralela, según los prelados, los gobiernos y las fuerzas
políticas deben asumir "la altura de miras, la flexibilidad
y la fortaleza" necesarias para cumplir "con la especial
responsabilidad" que ha recaído sobre ellos. "Son
muchos los que piensan que vivimos un momento histórico de
fundada esperanza, a pesar de las cautelas exigidas por razones
históricas y por la misma dificultad objetiva de alcanzar
la tan necesaria paz. Hacemos nuestra esa esperanza", señalan
en la nota. Los obispos asumen, además, "el sentimiento
de alivio generalizado" que, a su juicio, ha producido la tregua
de ETA.
Al
margen del comunicado conjunto, el prelado de San Sebastián,
José María Setién, declaró a la Ser
que no tiene la "certeza absoluta", pero sí la
sensación, de que existen "razones" para pensar
que alto el fuego puede ser definitivo.
El
obispo apeló a la cautela, aunque manifestó que, repasando
los indicios y las conversaciones previas al anuncio de alto el
fuego, "parece, evidentemente, que algo se mueve". "El
hecho de que también ETAse haya incorporado de alguna manera
a todo este movimiento, me hace pensar que hay razones fundadas",
insistió.
La
territorialidad
Setién
aseguró que la Iglesia no ha participado directamente en
el proceso que ha culminado con la declaración de la tregua,
pero sí ha tratado de "crear un clima en el cual se
insistiera en la necesidad de buscar una salida más racional,
que no sólo fueran las medidas policiales, sino que hubiera
también aproximaciones y acercamientos que posibilitaran
llegar a una solución, en la medida de lo posible, dialogada
y compartida".
Por
su parte, el arzobispo de Pamplona, Fernando Sebastián, mostró
sus dudas sobre qué pasará si la sociedad opina de
forma contraria a como cree ETA que va a responder en la cuestión
de la territorialidad. Sebastián recordó que este
asunto no figura en el comunicado de la banda, lo que consideró
"preocupante".
El
comunicado de los OBISPOS
Los
obispos de las diócesis del País Vasco y de Navarra
hemos reflexionado en común sobre el anuncio hecho por ETA,
de una tregua indefinida como un nuevo dato importante en el proceso
de pacificación. Hemos tenido también en cuenta las
diversas reacciones que el mismo viene suscitando en la sociedad,
y en particular, en los grupos políticos y en los representantes
de las instituciones públicas.
Recogemos
y compartimos el sentimiento de alivio generalizado que ha producido
el comunicado, especialmente en cuantas personas sufren actualmente
las consecuencias dolorosas del conflicto. Es nuestro sincero deseo
que situaciones análogas desaparezcan definitivamente.
Son
muchos los que piensan que vivimos un momento histórico de
fundada esperanza, a pesar de las cautelas exigidas por razones
históricas y por la misma dificultad objetiva de alcanzar
la paz. Hacemos nuestra esa esperanza.
Esta
nueva situación reclama de todos los ciudadanos las actitudes
y comportamientos adecuados para evitar la grave frustración
social que se seguiría del fracaso de las expectativas suscitadas.
Del clima social que entre todos hemos de crear dependerá,
en gran parte, la eficacia de los esfuerzos que los políticos
puedan hacer para lograr la meta de la pacificación.
Animamos
particularmente a los gobernantes y políticos a que tengan
la altura de miras, la flexibilidad y la fortaleza necesarias para
cumplir con la especial responsabilidad que recae sobre ellos en
los momentos actuales. Tengan la seguridad de que la sociedad entera
sabremos reconocer con gratitud sus esfuerzos sinceros en favor
de la paz.
Deseamos
que sea éste el comienzo de una renovada voluntad de reconciliación
cada vez más plena entre nosotros, dentro del pluralismo
y del respeto a las diferencias legítimas propias de nuestra
sociedad.
Invitamos
a toda la comunidad cristiana a orar insistentemente junto con nosotros,
para que Dios ilumine y fortalezca a quienes han de llevar a buen
término el proceso de la pacificación.
Vitoria,
17 de septiembre de 1998.
Fernando
Sebastián, Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela
Ricardo
Blázquez, Obispo de Bilbao
José
María Setién, Obispo de San Sebastián
Miguel
Asurmendi, Obispo de Vitoria
Carmelo
Echenagusia, Obispo Auxiliar de Bilbao
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