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Diario Vasco|POLITICA , 20 de febrero de 2004

La Conferencia Episcopal afirma que «lo único que debería de anunciar ETA es su disolución»

Los obispos renuncian a aprobar un documento sobre la unidad de España

COLPISA./MADRID

«ETA es una organización básicamente perversa que lo único que debería anunciar es su disolución». Con estas palabras se refirió el secretario general de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, a la decisión de ETA de dejar de atentar en Cataluña. Sin nombrar nunca a Josep Lluís Carod-Rovira, líder de ERC, el portavoz de los obispos subrayó que la colaboración con la organización armada es «ilícita» desde un punto de vista moral, con independencia de que sea más o menos explícita.

«El Estado tiene el derecho y el deber de luchar contra cualquier organización terrorista, y los ciudadanos tienen el deber de colaborar en esa tarea», alegó.

Al término de la reunión de la Comisión Permanente del Episcopado, Martínez Camino sostuvo que con ETA no cabe ningún tipo de trato. Frente a lo que aseguran algunos órganos oficiosos de la Iglesia, que han especulado con la posibilidad de que los obispos abordaran en el encuentro el asunto de la unidad de España, el secretario del Episcopado aseveró que no se ha analizado la cuestión ahora ni está previsto que se haga después.

Aunque Camino intentó no entrar en contradicción con las tesis mantenidas por algunos prelados, lo cierto es que el arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, propugnó la idea de que la Iglesia apadrinara un documento abogando por la unidad territorial, iniciativa que era observada con buenos ojos por algunos obispos, como el cardenal Carlos Amigo, titular de la archidiócesis de Sevilla.

Derecho y deber

Ante las próximas elecciones generales, Camino insistió en que votar constituye un derecho y un deber, aunque consideró que algunos ciudadanos están atrapados por la perplejidad. A su entender, «no todas las opciones son iguales», si bien subrayó que ningún partido cumple de forma íntegra el «ideal evangélico, ni siquiera con la idea racional de un orden social cabalmente justo».

En su opinión, la abstención, salvo «causas muy graves», no está justificada. «Es comprensible, pero no legítima. Siempre hay que trabajar por el bien posible», señaló el portavoz, quien argumentó que el derecho al sufragio es también un «deber cristiano de caridad».

El dirigente de la Conferencia Episcopal adujo que los prelados no hacen juicios sobre los programas de cada partido, sino que se limitan a exponer unos diferentes criterios. Según los obispos, la nota del Episcopado con orientaciones para votar tiene también en cuenta consideraciones implícitas sobre la guerra de Irak, por cuanto anima a los electores a la búsqueda de la paz, tanto en el ámbito nacional como internacional.