¡Basta Ya! Imprimir documento

ABC, 6 de agosto de 2003

El obispo de Vitoria critica a los que «imponen su proyecto» y luego exigen adhesiones

J. J. S.

VITORIA. El obispo de Vitoria, Mikel Asurmendi, repartió críticas entre los gobernantes que actúan con «incomprensión e impaciencia», y que están necesitados de «un corazón misericordioso», dijo. Días después de que el obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, irrumpiera en el terreno de la política al cuestionar la independencia judicial «en especial sintonía con el PNV», según denunció el PP vasco, el obispo de Vitoria arremetió ayer contra los gobernantes, sin hacer referencia a ninguna sigla concreta. Durante la misa en honor de la Virgen Blanca, que contó con una nutrida presencia institucional, aunque no con la asistencia del lendakari, Juan José Ibarretxe, que se encuentra de vacaciones, el prelado vitoriano afirmó que hoy la sociedad sufre ante la «incomprensión de unos gobernantes y las impaciencias de otros», y de la común falta de misericordia de todos ellos.

En este sentido, manifestó que el gobernante «que no quiere escuchar esta sociedad, que impone su propio proyecto y exige que todos estén de su lado, que descalifica a los que no aplauden su propuesta, está necesitado de un corazón misericordioso». Lo mismo que el gobernante que, según añadió, «deja de lado las necesidades de las personas y proponen caminos escasamente adherentes a la realidad social».

Para el obispo de Vitoria, la misericordia «no goza de especial estima como para atraer a muchos a su práctica» al primar hoy en día «el éxito, a los triunfadores en el deporte y la política» y adquirir «especial relevancia social los que se imponen por la fuerza pese a quien pese», mientras que la misericordia «no es otra cosa que el amor que reacciona ante la miseria del prójimo», además de un «perdón para quien nos ha ofendido».

Abogó por ejercitar esta virtud para «vencer los resentimientos y el espíritu de venganza», con el objetivo de superar «superar los conflictos sociales y políticos, así como la crispación y la confrontación».