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DÍA
DE LA VIRGEN. Blázquez y Azkuna, fieles a su cita anual en
Begoña, coinciden al recordar la amenaza terrorista. /BERNARDO
CORRAL
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El
Correo, 16 de agosto de 2003
Blázquez
pide «que ETA no reciba ninguna colaboración»
de la sociedad
«Los
terroristas tienen que enfrentarse solos a su responsabilidad»,
dice el obispo de Bilbao Denuncia que en Euskadi «haya personas
que no pueden moverse con libertad» por la violencia de persecución
LUIS
SALA/BILBAO
Como
ya hiciera el año pasado con ocasión de la fiesta
de la Asunción de la Virgen, el obispo de Bilbao, Ricardo
Blázquez, aprovechó ayer la homilía de la misa
mayor en la basílica de Begoña para mandar un contundente
mensaje de rechazo al terrorismo, mostrar la solidaridad de la Iglesia
católica con las personas que en Euskadi «no pueden
moverse con libertad y sin miedo» a causa de la amenaza de
los violentos y exigir «que ETA no reciba ninguna colaboración»
de la sociedad vasca.
Ante
una multitud de fieles que abarrotaba el templo y sus aledaños
y en presencia del alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, y de
numerosos concejales de la Corporación, el prelado bilbaíno
se refirió a la desaparición de la organización
terrorista como una «necesidad vital» de nuestra sociedad
-una «prioridad básica» fueron sus palabras el
año pasado para referirse a este mismo tema-, porque desde
hace demasiado tiempo «es fuente de incontables sufrimientos».
«Hasta que no desaparezca esta sombra maléfica y terrible
no veremos nuestro horizonte con claridad y confianza», subrayó.
En
la parte final de un sermón sin alusiones a los presos de
la banda, el obispo insistió en que «los terroristas
tienen que enfrentarse solos a su responsabilidad ante la sociedad
y también ante su propia conciencia» y pidió
la mediación de la amatxo de Begoña para que «los
que matan y planifican el asesinato comprendan que la compasión
tiene que sustituir a la crueldad y el arrepentimiento a la dureza
de corazón». «¿Cómo es posible
que no perciban la voz de Dios a través del llanto de las
víctimas? ¿Tan insensibles están a la compasión
más elemental?», clamó.
Blázquez
condenó también la violencia de persecución
que, según cálculos del colectivo Gesto por la Paz,
padecen alrededor de 40.000 personas en el País Vasco y Navarra,
y destacó que una sociedad que tolera que haya personas que
ven coartada su libertad a causa de la amenaza terrorista «padece
un déficit preocupante».
Por
todo ello, pidió a la Virgen que afiance «en nosotros
sentimientos de paz y actitudes pacificadoras», y citando
la encíclica de Juan XXIII Pacem in terris (Paz en la tierra),
reclamó para el País Vasco una paz basada en los principios
de verdad, justicia, solidaridad y libertad. «Si consolidamos
estos cuatro pilares trabajamos por una paz genuina y duradera»,
concluyó. «Una paz sin engaños, una paz en que
se respetan los derechos de todos, una paz que une a todos sin privilegios
ni discriminaciones, una paz que garantiza la libertad inherente
a la dignidad personal de todo hombre y mujer».
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