¡Basta Ya! Imprimir documento
     

GARA, 22/05/03

M. Tolaretxipi, E. Irigoyen, A. Fernández y J.M. Balenciaga (*)

En favor de la libertad y de la paz

Nuestras opciones creyentes nos motivan a colaborar en todos los procesos que conduzcan a la paz desde la afirmación y defensa de los derechos y libertades democráticas que corresponden a todas las personas y pueblos.

Constatamos que desde distintas instancias se generan permanentes y, últimamente, agravados obstáculos para lograr esa paz basada en la realización y ejercicio de nuestra capacidad de decisión y en el respeto de todos los derechos humanos de todas las personas. Somos conscientes de que la "raíz más profunda de estos problemas políticos y de las graves y dolorosas expresiones violentas está en un conflicto producido por la falta de reconocimiento de nuestros derechos colectivos", como afirmaban hace unos días 530 sacerdotes vascos en carta dirigida a Juan Pablo II.

Observamos que los periodos electorales son tiempos especialmente polarizadores de las tensiones y enfrentamientos que vivimos en nuestra sociedad. Lejos de contribuir a dar pasos en la resolución de este largo y penoso conflicto, exacerban las posiciones y crispan la convivencia impidiendo el ejercicio del diálogo y alejando la consecución de la paz. La actual campaña para las elecciones municipales y forales se están realizando en ese mismo tono de enfrentamiento y violencia verbal. Pero, en este caso, con la agravante de la supresión judicial y política de una plataforma de ciudadanos que expresa formas de sentir, pensar y actuar desde el sector político más amplio de la izquierda abertzale. La ilegalización de Batasuna, y ahora de AuB y de numerosas plataformas electorales municipales y territoriales, ha abocado al silencio legal la expresión democráticamente legítima y necesaria de un importante y significativo sector de Euskal Herria. Estas decisiones, aunque han sido recurridas con razones y argumentos que avalan su legitimidad en un estado de derecho, se han dictado desde altas magistraturas estatales, generando un injusto déficit democrático. En consecuencia, se ha cometido, a nuestro entender, un grave ataque a los derechos humanos y a las libertades que impide el camino de la normalización que todos deseamos. Pero sobre todo se han conculcado principios éticos que garantizan el derecho de libertad de expresión de ideas, así como de decisión personal y social en la conformación de los organismos municipales y forales, generando una situación de injusticia colectiva, distorsionando y falseando la realidad social de nuestro pueblo.

Afirmamos que no es éste el camino de la paz y de la convivencia. Tales dictados judiciales y represión política, amparada en la denunciada Ley de Partidos, agudizan la crispación y el clima de confrontación y no favorecen caminos de diálogo y colaboración en la pluralidad democrática. Por tanto, los resultados de las próximas elecciones, lejos de crear una situación normalizada y encaminada hacia un proceso pacificador, tememos que ahondarán el conflicto y que contribuirán a acrecentar el sufrimiento de nuestro pueblo, lo cual es profundamente lamentable.

Como colectivos cristianos que buscamos superar y acabar con todas las diferentes expresiones de violencia, nos solidarizamos con todas las personas y colectivos que sufren a causa de este conflicto y denunciamos esta grave injusticia, exigiendo la restauración de las libertades su- primidas o amenazadas de participación política para personas, grupos y medios informativos.

Desde nuestra fe cristiana y amor a Euskal Herria, hacemos un llamamiento a la esperanza de todas las mujeres y hombres de nuestro pueblo, para que sean perseverantes, a pesar de las dificultades presentes y futuras, en los pequeños y grandes compromisos pacíficos a favor de una convivencia constructiva y reconciliada, plenamente democrática y sin exclusiones para nadie.

Apelamos al sentido de responsabilidad de los partidos políticos que gozan de los medios y apoyos para presentar sus opciones y alternativas electorales y les pedimos que tengan el coraje democrático y el valor ético para reclamar una democracia real. Pedimos a todas y todos una actitud libre y solidaria al emitir su voto a favor de una situación de justicia que abra caminos hacia la normalización política y la paz.

Deseamos que desde nuestra iglesia, cuyos obispos ya advirtieron de "algunas sombrías consecuencias que deben ser evitadas" ante la ilegalización de Batasuna (carta pastoral "Preparar la paz") se alcen voces y gestos contra todo tipo de injusticias, amenazas, represiones y recortes democráticos. Consecuentes con el evangelio que anunciamos, invitamos a todas las personas y grupos a construir la paz en la justicia, la libertad y la solidaridad para nuestro pueblo y todos los pueblos de la tierra.

(*) En representación de Euskal Herriko Kristau Elkarte Herritarrak y Apaiz Koordinakundea.