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El
País, País Vasco, 19 de noviembre de 2003
Los
vascos encontrarán al final su camino hacia la reconciliación
AITOR
GUENAGA - Bilbao
El
teólogo Hans Küng (Sursee, 1928) ha dejado pequeños
todos los locales donde ha presentado sus memorias Libertad conquistada
(Ed. Trotta). "Recibir los aplausos antes de empezar a hablar
ha sido una sorpresa que me hace muy feliz", dice horas después
de que casi un millar de personas se quedara fuera en Bilbao. Este
teólogo suizo y pensador ecuménico vio suspendida
su licencia eclesiástica para enseñar en 1979 por
el Vaticano.
Pregunta.
El arzobispo de Barcelona le ha cerrado la iglesia hasta para hablar.
¿Es cansado ser la conciencia crítica de Roma?
Respuesta.
Eso es mi vida. Para mí, el 25 aniversario del Papa Woytila
es también mi 25 aniversario de mi resistencia. En realidad
24, porque el primer año todo fueron alegrías. Yo
creí que él que había vivido bajo la dictadura
nazi y después bajo la comunista tenía un sentido
de libertad. Pero, desafortunadamente, no mostró ningún
sentido de libertad dentro la iglesia.
P.
¿Por qué teme tanto la Iglesia a la libertad?
R.
Esa es la pregunta. Lo tremendo es que todos los obispos alrededor
del mundo dicen lo mismo sobre las controversias que tiene la iglesia,
no permiten a los teólogos discutir libremente. Durante mis
tres primeros años en Roma, yo era un alumno obediente. Crítico
en algunos aspectos con los que mantenían que no se podía
hacer nada. Hubiera sido más fácil para mí
no escribir un libro sobre la infalibilidad del Papa.
P.
Pero necesitara una gran fuerza interior para haber pasado de ser
casi el teólogo de Juan XXIII en el Concilio Vaticano II
a la condena y al ostracismo.
R.
Los meses posteriores a que el Vaticano me excluyera de la enseñanza
fueron los más difíciles en mi vida. Quedé
agotado.
P.
¿Cómo casa su proyecto de ética mundial con
una iglesia pegada el terreno como la vasca, con afinidades nacionalistas?
R.
Una ética global no niega las diferencias religiosas, étnicas
o nacionales. A pesar de todo, y esto es muy importante para lo
que pasa aquí, algunas normas de humanidad se aplican a todos,
creyentes y no creyentes, cristianos o musulmanes y nacionalistas
y no nacionalistas.
P.
De hecho, usted comprendió las críticas que se realizaron
desde la propia iglesia y el nacionalismo contra los últimos
nombramientos de obispos desconocedores de la realidad vasca
R.
Es la política general que se sigue en Roma bajo el actual
pontificado en ese tipo de nombramientos. He podido leer los cuestionarios
de las nunciaturas en donde se recogen las respuestas de los candidatos
en relación con la encíclica Humane Vitae [del control
de la natalidad] o sobre el celibato o la ordenación de las
mujeres. Muchos candidatos, probablemente los mejores, muestran
su desacuerdo. Los que incorporan la línea oficial respecto
por ejemplo a la píldora, no son en realidad candidatos del
pueblo, sino del aparato. Es como el sistema del Kremlin. En Colonia,
por ejemplo, el propio Papa dijo quién tenía que ser
el obispo, de perfil conservador. Muchas veces estos romanos son
maquiavélicos.
P.
¿Conoce la obra del polémico obispo José María
Setién?
R.
No.
P.
En sus memorias recuerda el papel jugado por la iglesia española
de soporte del régimen franquista, algo similar a lo que
pasó con el duce y el ascenso del fascismo italiano.
R.
Pero es que el sistema que impera hoy en el Vaticano es totalitario,
un imperialismo clerical y un autoritarismo militar. Y eso ha generado
un frustración en el pueblo, pero también un influjo
muy negativo en el clero, no saben qué hacer porque si conservan
un poco de inteligencia no quieren seguir una política que
va contra su pueblo.
P.
Le preguntaba por el apoyo de la iglesia española a Franco,
porque es precisamente el Papa actual quien ha canonizado a 2.302
mártires católicos sin acordarse de los curas vascos
fusilados en la guerra.
R.
Son casos claramente políticos y la canonización de
los mártires es algo peligroso y difícil cuando se
produce en una lucha política como fue la Guerra Civil. También
Jomeini convirtió a muchos niños en mártires
de su causa. Se debe ser imparcial y tener en cuenta siempre al
otro bando. Eso seria un acto de reconciliación, lo otro
es un acto de injusticia. ¿Qué pasa, que los otros
muertos no merecen ser honrados, recordados? Es tremendo lo que
se hizo en el Valle de los caídos, por lo grande y por lo
que representa.
P.
ETA ha criticado por primera vez a la Iglesia por no ser "neutral"
en el conflicto.
R.
No soy un especialista en la realidad vasca. No sé lo que
ha dicho el episcopado al respecto. Es necesaria una reconciliación.
En todos los conflictos lo que se ve al final es sólo sangre
y agotamiento. La solución no puede ser nunca matar al contrario.
Si comparo el País Vasco con el sistema suizo, considerado
en todos como ejemplar por su respeto de la diferencia, por lo que
yo sé es relativamente feliz. En Cataluña estarían
muy contentos de tener lo que tienen aquí. El propio Blair
me dijo, en relación con el problema de Irlanda del Norte,
que en pleno siglo XXI no era posible una guerra en este rincón
de Europa. Estoy seguro de que ustedes también encontrarán
su camino hacia la reconciliación.
P.
La Iglesia vasca ha entonado un mea culpa por no haber estado más
cerca de las víctimas.
R.
Esto también ha pasado en otros momentos históricos,
el problema es que el Vaticano nunca ha acompañado estos
reconocimientos de errores con los nombres de los responsables.
P.
Sabía que hay curas aquí que tienen que llevar escolta.
R.
Impensable. Eso no se puede tolerar. Es imposible.
P.
¿Tenía razón Hunttington cuando hablaba del
choque de civilizaciones?
R.
Frente a la visión de estadistas de los años 60 en
EE UU y de un Papa que defendía una paz duradera basada en
un orden mundial justo, lo que hay ahora en la Casa Blanca y su
doctrina será desastroso. Ya lo está siendo. Y también
debe entrar aire fresco en el Vaticano; Woytila nos sitúa
en planteamientos preconciliares.
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